Provincia de Barcelona


Castillo de la Manresana
(Prats de Rei, Anoia)

41º 41,805'N ; 1º 33,128'E      




Las primeras noticias que tenemos del término de este castillo datan del 945, cuando el conde Sunyer y su esposa Riquilda donaron al cenobio de Santa Cecilia de Montserrat varios bienes en la zona. El topónimo de la Manresana no aparece hasta el año 1012, en un documento de compra-venta entre Oliba y Gualafred. Este y su mujer Susana vendieron a Oriol y Morena el castillo de la Manresana, situado en la Sagarra, en 1034.  


Sabemos que en 1045 el castillo estaba en manos de la familia Balsareny, por que Bernat Guifred de Balsareny en su testamento, disponía que estuviera en manos de su esposa Guasca. Parece que con el paso de los años pasó al conde de Barcelona, ​​pues en 1276 el rey Pere el Gran reclamó a Galceran de Pinós la potestad que tenía sobre él. En ese momento era conocido como el castillo de Prats, pues había quedado dentro del término de la nueva ciudad de de Prats de Rei. La familia Pinós conservó el castillo en feudo al menos hasta 1351. En un momento indeterminado parece que volvió a las manos directas de la Corona, pues no conocemos ningún otro feudatario.


Del castillo lo que mejor se ha conservado es su gran torre circular, de más de veinte metros de altura y más de dos metros de espesor del muro a ras de suelo.


Según las diferencias en el diámetro interior de la torre, podemos deducir que se dividió en tres plantas. Los diferentes niveles estaban separados por una estructura de madera, mientras que el superior está cubierto con una bóveda de piedra, que sirve de base a la azotea.


La puerta de entrada se encuentra ubicada hacia el sur, en el primer piso, a unos once metros de altura. Una estructura metálica moderna, no apta para personas con vértigo, permite acceder al interior. Está formada por un arco de medio punto dovelado.

vista general     Puerta de entrada

En los lados norte y este vemos dos pequeños elementos que sobresalen del muro. Creemos que se tratan de los desagües de las letrinas.


Junto a la torre encontramos una estancia cubierta con una bóveda de cañón, que ha sido cerrada en época moderna.


Alrededor podemos ver restos de muros, que fueron descubiertos en la segunda mitad del pasado siglo, cuando se restauró la torre, pero que la vegetación está volviendo a ocultar. Formaban parte de las dependencias y murallas del castillo.


A pocos metros al sur podemos encontrar la iglesia de Sant Andreu de la Manresana .