Provincia de Barcelona


Castillo y canónica de Sant Llorenç del Munt
(Sant Julià de Vilatorta, Osona)

41º 55,417'N ; 2º 21,531'E      




En este lugar encontramos, aunque bastante reconstruidas, las antiguas dependencias de un castillo y de una canónica agustiniana. Las primeras noticias del castillo datan del 881, cuando Ansebert y su esposa Emoïga, junto con Ranemir y Numi, vendieron a Todulf y Traselinda dos campos que había en el término del castillo de Sant Llorenç. El hecho que el castillo tome el nombre del templo significa que éste ya estaba antes de la construcción de la fortificación.


Los señores del castillo eran los condes de Barcelona, súbditos de los monarcas francos. En el año 992, un tal Bonfill, de la familia Gurb-Queralt, compró por trescientos sueldos los derechos sobre este castillo. En su testamento dejó la fortificación a la canónica de Vic. En este momento el castillo de Sant Llorenç había perdido importancia en el territorio en favor del castillo de Meda. Sant Llorenç pasará a estar integrado dentro del término de Planeses y en manos de la familia Vilagelans. Ésta, junto con la familia Meda quisieron convertir el castillo en un monasterio benedictino durante la segunda mitad del siglo XI, por eso donaron la iglesia de Sant Llorenç al abad de Sant Marçal del Montseny, además de algunos alodios. Se desconoce por qué no se llevó a cabo esta empresa y los benefactores recuperaron los bienes ofrecidos para la fundación del monasterio. No fue hasta bien entrado el siglo XII que se creó la canónica agustiniana de Sant Llorenç del Munt en este lugar. Una parte del castillo se estableció como dependencias de los monjes, mientras que otra parte se mantuvo como domus, en manos de la familia Gurb-Queralt, que lo tenía en feudo del obispo de Vic.


El templo no aparece documentado hasta el año 1012 en el testamento de Sunifred, señor de Vilagelans, que probablemente era el casellano del castillo de Sant Llorenç. En 1025 consta como parroquia con el nombre de Sant Llorenç de Planeses y tenía como sufragáneas las iglesias de Sant Pere de Castanyadell y Sant Feliu de Planeses. Años más tarde, en 1154, Sant Pere de Castanyadell dejaba de ser sufragánea, pero en cambio incorporaba la de Sant Sadurní de Osomort .

En 1125, los Vilagelans y los Meda hicieron varias donaciones a perpetuidad a los curas de Sant Llorenç, creemos que con la intención de volver a fundar una comunidad religiosa. A partir de ese momento, comienzan a ser frecuentes las donaciones de tierras y bienes a Sant Llorenç, especialmente desde la canónica del Estany, que donó un alodio y un huerto en 1127. Estas donaciones eran para que tuvieran en servicio el alodio y el huerto en nombre de Santa María del Estany y para que se pudiera restaurar la iglesia. Así pues se reconstruye el templo durante la primera mitad del siglo XII, de la mano del sacerdote Ramon Pere, conocido como el restaurador, coincidiendo con la fundación de una canónica agustiniana. Los miembros de la pequeña nobleza de la zona hicieron donaciones buscando el derecho a poder ser enterrados. No sabemos el momento exacto en que se produce el cambio de simple templo a canónica, si bien sabemos que en 1127 todavía vivían únicamente los dos sacerdotes que tenían cuidado del templo, Ansulf y Ramon Pere. Este último se convirtió en prior en 1152, pero no tenemos constancia de una comunidad agustiniana hasta el año 1161.


Durante los siglos XIII y XIV siguió creciendo el poder y dominio de la comunidad, que dependía directamente de Roma. A partir de la segunda mitad del XIV comienza un cierto declive. En ese momento vivían en la canónica 6 canónigos, mayoritariamente hijos de las masías cercanas. Pero desde el 1319 el cenobio mantuvo numerosos litigios con el obispado de Vic, que consideraba que estaba bajo su jurisdicción. En el siglo XV volvió a recuperar la independencia respecto al obispado y los priores, que eran comendatarios, los nombraba directamente el vaticano. En muchos casos nombraron a obispos y cardenales, con nula implicación y por lo tanto la canónica fue quedando sin canónigos. En 1592 la comunidad fue secularizada por orden del papa Clemente VIIII.

El poco poder de la comunidad en estos momentos fue aprovechado por el obispado de Vic durante los siglos XVII y XVIII, pues querían hacerse con las parroquias que dependían de Sant Llorenç. También desde el obispado querían acabar con la no presencialidad de un prior que tuviera cuidado del templo y sus posesiones y por tanto el obispo Jaume Copons suspendió al prior Vicenç Pagès en el año 1670. Este recibió de Roma todo el apoyo y un año después fue anulada la suspensión y se ratificaba la dependencia directa de Roma. A la muerte de este prior, el obispo nombró a su sobrino Pau Castanyer, mientras que desde Roma nombraron a Domènec Rahic. Esta duplicidad duró 9 años, hasta que el vaticano sentenció que Pau Castanyer  no era el prior y tenía que devolver todos los bienes usurpados en aquellos años.


El estado de conservación de la iglesia era tan deficiente que en 1687 el obispo prohibió el culto, que no se volvió a recuperar nunca. A partir del 1760 el monasterio pasó a depender del Seminario de Vic, hasta 1845, cuando fue desamortizado.

Actualmente, tanto el castillo como el antiguo cenobio son propiedad privada y sus propietarios han invertido bastantes recursos para dignificar el edificio y convertirlo en su segunda residencia. Desde aquí queremos agradecer que nos abrieran sus puertas para poder fotografiarlo y mostrarlo en esta web.


La parte más importante del antiguo cenobio corresponde a la iglesia. Se trata del templo consagrado por el obispo Ramon Gaufred alrededor del año 1140. Está formada por una sola nave, bastante ancha y cubierta con una bóveda de cañón, parcialmente reconstruida.


Está encabezada por un ábside semicircular. Tiene una ventana en la parte central del tambor absidal, modificada a lo largo de los siglos.

Interior del ábside    Exterior del ábside

En los muros norte y sur, junto al presbiterio, se abrieron unos pequeños absidiolos semicirculares. Éstos se eliminaron durante unas obras realizadas en 1566, para reforzar la bóveda, momento en que se hicieron más anchos los muros. Actualmente el templo vuelve a presentar estos absidiolos, pues fueron reconstruidos por el actual propietario, siguiendo el perfil de sus cimientos.

ábside norte   ábside sur

Sus tres altares estaban dedicados a san Lorenzo, Santa María y San Juan.

ábside norte   ábside sur

La iglesia era más larga, pero en el siglo XVI se acortó el último tramo, levantando una nueva fachada. El espacio que quedó fuera del templo fue adaptado como pórtico o galilea con grandes ventanales, reconstruidos en el siglo pasado. Encima del nuevo muro de cierre de la iglesia, se construyó una espadaña de dos ojos, actualmente reconstruida.

nuevo frontis    Espadaña

Inicialmente se accedía al templo por una puerta abierta en el muro norte, a los pies de la nave y que quedó englobada dentro de esta nueva galilea.


También tenía una cripta, bajo el pavimento de la iglesia y que en estas mismas obras fue sepultada.

En el interior del templo se conservan cinco sarcófagos de piedra, algunos de los cuales conservan los restos de sus ocupantes, si bien los años en que el edificio estuvo abandonado provocaron la mezcla y pérdida de los restos óseos.

sepulcro    sepulcro

sepulcros    sepulcro


En el muro sur hay una pequeña hornacina excavada en el muro donde se conserva una pila bautismal.


Por la parte exterior, al sur del ábside, vemos un muro en el que se abrió una puerta de medio punto que no lleva a ninguna parte. No hay constancia de ninguna estructura en este sector, pues el desnivel es muy grande.


El acceso al castillo y por tanto a la canónica se realizaba por el lado oeste, donde encontramos un gran portal dovelado abierto en la parte baja de la torre.

Puerta del castillo   Acceso al castillo

El interior del castillo ha sido muy modificado por los diferentes usos a lo largo de los siglos. Todavía podemos ver el espacio donde estaba la letrina.

Castillo con la letrina en primer término   letrina

La fachada del lado este es el elemento más visible. En ella podemos ver varias ventanas, total o parcialmente de nueva factura. Destaca la esbelta torre y el ábside de la iglesia.


En el muro oeste vemos una de las pocas ventanas originales que se conservan, de tipo geminado.


Por último, haremos referencia a dos escudos que pudimos ver durante nuestra visita. Uno, en forma de castillo, se encuentra en la dovela central de la puerta de entrada. El otro, que conserva parte de la policromía, en la puerta de la sala donde está la letrina del castillo. Desgraciadamente no hemos sabido identificar a quién correspondían.

Escudo de la puerta de acceso   Escudo en una ventana