Provincia de Barcelona


Sant Pere de la Portella
(La Quar, Berguedà)

42º 06,227'N ; 1º 57,051'E      




Conocido antiguamente como Sant Pere de Frontanyà, pues fue construido bajo la protección de castillo de Frontanyà, si bien no conocemos el momento exacto en que los monjes se establecieron en este lugar.

La primera donación que tenemos documentada data del año 977, cuando el conde Oliba donó un conjunto de terrenos situados cerca del cenobio. El verdadero impulso a la fundación de una abadía y a su expansión lo dieron Guifré, veguer de la Portella y su madre Doda, que a partir del año 1001 le donaron varios bienes y propiedades, favoreciendo de esta manera la consolidación y expansión de la comunidad monástica. También con este objetivo en 1018 el abad Oliba envió dos monjes de Ripoll a la Portella.

Las donaciones continuaron durante todo el siglo XI, especialmente por parte de los señores del castillo de la Portella y esto hizo necesario la construcción de un nuevo templo más adecuado al poder creciente de la comunidad. El 21 de septiembre de 1035 el obispo Ermengol de Urgell, acompañado por Guifré arzobispo de Narbona, Guifré obispo de Carcasona y por Guilabert obispo de Barcelona, ​​consagró el templo dedicado a San Pedro.


Es en un documento del año 1098 que vemos la última referencia escrita a Sant Pere de Frontanyà, pues a partir de ese momento ya lo vemos únicamente como Sant Pere de la Portella.


Durante el siglo XII se mantiene el crecimiento del monasterio gracias a nuevas donaciones y a las compras realizadas por la comunidad. El siglo XIII, en cambio, se termina con un declive del poder monástico, con sólo cinco monjes y con un endeudamiento que obliga a la comunidad a venderse varias propiedades. Este debilitamiento del poder propició los litigios y enfrentamientos con los señores de la zona, que querían hacerse con los derechos y privilegios de varios lugares, hasta el momento propiedad de la Portella.

Claustro de la Portella 

Las epidemias de peste del siglo XIV perjudicaron seriamente al cenobio, hasta el punto que fue abandonado durante unos años. El impulso del abad Berenguer propició el retorno a la Portella y la recuperación de la comunidad y de buena parte del patrimonio. En 1365 había seis monjes.


En el siglo XVI los abades eran comendatarios y como en la mayoría de casos, esto conllevó un deterioro de la vida espiritual y de la situación económica de la abadía. Además, en 1534, unos bandoleros saquearon el cenobio y asesinaron al abad, por lo que la comunidad se dispersó hasta el año 1560. Medio siglo más tarde fue anexionada a Sant Pau del Camp de Barcelona. En 1835 fue suprimida la comunidad, aunque algunos monjes continuaron residiendo como rectores de las parroquias de la zona.

Del conjunto monástico románico destaca la gran iglesia abacial. Está formada por una sola nave cubierta con una bóveda de cañón y rematada al este por un ábside semicircular, algo más estrecho y más bajo que la nave. Algunas fuentes afirman que la nave fue rehecha en el siglo XII, pero no se conserva el acta de consagración de esta obra. Nos cuesta creer esta afirmación, pues la fábrica de todo el edificio parece bastante uniforme.


El ábside está decorado externamente según la tradición lombarda con un friso de arcos ciegos, agrupados en series de cuatro arcos y separados por columnas adosadas.

Ménsula del ábside    Arcos ciegos del ábside

Interiormente está decorado con cinco arcos de medio punto, que descansan en columnas con los capiteles muy esquemáticos.

Interior del ábside

Capitel del ábside    Capitel del ábside

Capitel del ábside    Capitel del ábside


Todavía se conserva buena parte de la pintura de factura posterior con que estaban decorados sus muros, a base de estrellas motivos vegetales y geométricos.

Fragmento de decoración del interior del ábside    Fragmento de decoración del interior del ábside

Fragmento de decoración del interior del ábside    Fragmento de decoración del interior del ábside

Fragmento de decoración del interior del ábside


El interior del presbiterio se iluminaba con tres ventanas de medio punto y doble derrame.

Ventana del ábside    Ventana del ábside

Una ventana de similares características se abría en el muro sur, aunque quedó cegada por las dependencias monásticas construidas posteriormente. Actualmente, al derrumbarse estas dependencias, vuelve a estar visible.


El interior de la iglesia presenta una decoración típica barroca, recientemente restaurada.


En el muro oeste se abre la puerta de acceso al templo desde el exterior. Está formada por dos arcos de medio punto en gradación, mucho más alto el exterior.


Hay otra puerta en el muro sur, mucho más pequeña, que comunicaba el templo con el claustro, situado en un nivel inferior. Desconocemos por que durante la restauración no se ha optado por volverla a abrir.

Puerta del claustro    Puerta del claustro

Adosada al norte de la iglesia encontramos la torre campanario. Tiene planta cuadrada y una apariencia muy robusta, sólo rota por la apertura de una gran ventana de medio punto en cada uno de sus muros.


La torre y el templo están ligeramente separados, lo que denota muy probablemente dos momentos constructivos diferentes o bien la voluntad de hacer dos edificios independientes, pues la fábrica parece ser la misma.


En algún momento se unen la torre y el templo y se aprovecha parte de la base del campanario para alojar una capilla, en la que se abrió una gran hornacina apuntada al este y lo que parece un arcosolio en el oeste.

capilla    arcosolio

El claustro está situado al sur del templo. Desgraciadamente esta parte del cenobio sufrió numerosos daños durante el tiempo en que el monasterio estuvo abandonado. Se derrumbaron muchas estancias, lo que dificulta la identificación de sus usos y su datación. De hecho, a lo largo de los siglos se modificó la ubicación de algunas estancias.


Durante los últimos trabajos de restauración se ha actuado en el claustro, pero no en las estancias monacales, que continúan derrumbadas y llenas de vegetación.


Si que podemos ubicar la sala capitular, situada en la planta baja del claustro, en la galería de levante. Podemos identificar esta estancia gracias a las ventanas que flanquean la puerta, como es habitual en las salas capitulares.

Antiguas ventana de la sala capitular    Antiguas ventana y puerta de la sala capitular

Al norte de la sala capitular vemos una antigua puerta, de la que desconocemos donde llevaba.


En el lado de mediodía se encontraba el refectorio.


Del resto de espacios poco más podemos decir, debido al derrumbe de estructuras o la desaparición de elementos ornamentales y de mobiliario. En la planta superior el derrumbe de estructuras fue aún más importante.


Las paredes interiores del claustro están formadas por dos arcos en cada galería a excepción de la galería inferior de poniente, donde sólo hay un arco. Este tuvo que ser reforzado posteriormente por un pilar. Esta planta baja formaba el primitivo claustro.

claustro    claustro

El claustro fue ampliado en dos ocasiones. En un primer momento se construyó la primera planta siguiendo la misma estructura, con dos ventanas por galería. Quizás es en este momento que se construyó el pilar que divide el arco del nivel inferior en dos. Creemos que esta planta se construyó en el momento en que se levantó el templo actual, pues la comunicación, actualmente cegada entre ambos espacios se hace en este nivel.


claustro    claustro

Posteriormente aunque se necesitó una nueva ampliación y se construyó un segundo piso, hecho con estructuras de madera, que han desaparecido en buena parte y que han sido reconstruidas en la última intervención.


Del resto de dependencias poco podemos decir. Se conserva el que sería uno de los accesos al claustro desde el exterior.


Desde este pasillo podíamos acceder, mediante una estrecha puerta de medio punto, a un pequeño patio donde está la escalera que permite el acceso a las diferentes plantas del claustro.

puerta románica    puerta románica

También destacamos lo que parece un arcosolio excavado en el muro que une la iglesia y el claustro.


Durante la Guerra Civil despareció una talla de Cristo Crucificado de dos metros de altura. Se cree que fue realizado por el taller de Ripoll a principios del siglo XII. Os adjuntamos una fotografía del archivo Gudiol y la capilla donde estaba.

Cristo    Capilla del Cristo Crucificado

Tampoco se conservan en el templo, si no en la iglesia de Sant Maurici de la Quar dos de los sepulcros que la familia Portella tenía en este templo.


Desgraciadamente, a pesar de haber sido parcialmente restaurado gracias al programa Romànico Obert y que en San Maurici de la Quar te facilitan un teléfono para poder visitar la abadía, la primera vez que lo intentamos no pudimos entrar y fotografiarlo, pues la persona que contestó el teléfono pidió que la avisáramos con quince días de antelación como mínimo para poder hacer la visita ... Muchas ganas de enseñarlo no tenía. Nos sorprende que para visitar el santuario de la Quar o la parroquial de Sant Maurici no tengas ningún problema, sólo hay que dejar en depósito un dni en el hostal de Sant Maurici y en cambio para visitar este cenobio lo tengas que pedir con dos semanas de antelación ... Por suerte en otoño del 2018 pudimos sumarnos a una visita guiada.