Provincia de Barcelona


Santa Maria de Rubió
(Rubió, Anoia)

 41º 38,701'N ; 1º 34,226'E      




Al llegar al núcleo de Rubió nos sorprende la gran iglesia de Santa María, situada a pies del castillo de Rubió. La primera referencia escrita del término de Rubió es en un documento del año 1069, cuando el obispo de Osona vendió a los condes de Barcelona el castillo de Copons, cuyo término limitaba con el de Rubió. El templo aparece documentado por primera vez en el año 1082 en el testamento de Bernat Ramon, que donó 10 onzas de oro a Santa Maria de Rubió.


Gracias a las excavaciones arqueológicas realizadas entre los años 1985 y 86 se pudo conocer buena parte de la historia de este edificio. Se localizó un campo de silos bajo el suelo de la iglesia excavados directamente en la roca, lo que hace difícil su datación. Se sabe que se dejaron de utilizar a finales del siglo X, gracias a los materiales que se utilizaron para sepultarlos. También se localizó una capa de cenizas sobre ellos, lo que hace pensar que hubo un incendio o conflicto bélico. Posteriormente se excavaron nuevos silos, que en algún cortaron la trayectoria de los anteriores. Estos nuevos silos se utilizaron desde el último tercio del siglo X hasta la segunda mitad del XI. En este momento se dejan de utilizar para construir la iglesia románica, de la que se localizaron sus cimientos.

Este templo románico estaba formado por una sola nave, que probablemente estaba cubierta con una bóveda de piedra. Se cree que esta era su cubierta, pues en los muros laterales encontramos las pilastras donde se apoyaría un arco fajón. Desgraciadamente, no se conservó la cabecera del siglo XI, por tanto desconocemos como era.

También se localizaron numerosos enterramientos, utilizados entre los siglos XI y XIII.

Alrededor del año 1300, la familia Castellolí eran los castellanos del castillo de Rubió, cuando decidieron construir un nuevo templo, de grandes proporciones, para mostrar su dominio sobre la zona. Por su ubicación, se diseñó el templo como un elemento más en la defensa del castillo.

Se trata de un edificio muy sencillo formado por una única nave, sin ábside diferenciado.


La nave está dividida en dos tramos, cubiertos con bóvedas de crucería.


Los dos tramos están separados por un arco toral que descansa en dos ménsulas donde se esculpió el escudo de los Castellolí. Éste está acompañado por cardos en el muro norte (¿Cardona?) y por leones en el sur (¿Queralt?).


Ménsula del muro norte    Ménsula del muro norte

Ménsula del muro sur    Ménsula del muro sur


Sus nervios arrancan de ménsulas esculpidas en los muros laterales. Los nervios centrales descansan el las ménsulas esculpidas con los escudos de los Castellolí. Los más orientales terminan en dos ménsulas esculpidas con dos personajes humanos, un hombre y una mujer. Se ha especulado con la posibilidad de que fueran los patrocinadores del templo, pero la mala factura de estas piezas nos hace dudar de esta teoría. Además, parece que sean unos músicos, pues el hombre lleva una especie de castañuelas y la mujer una cítara. Los más occidentales lo hacen en una ménsula con una águila esculpida con las alas abiertas y en una que nuevamente tiene el escudo de los Castellolí.

Ménsula del ángulo nordeste    Ménsula del ángulo sureste

Ménsula del ángulo suroeste    Ménsula del ángulo noroeste


La clave más occidental tiene representado a un pantocrátor, mientras que la del lado este representa a un Agnus Dei .

Clave de bóveda con un Pantocrátor    Clave de bóveda con un Agnus Dei

Inicialmente el templo tenía sólo una capilla adosada al muro norte y una pequeña sacristía en el ángulo noreste. En el siglo XV se añadió una capilla simétrica con la ya existente, pero en el muro sur. Un siglo más tarde se abren las otras dos capillas y un coro elevado a los pies de la nave.

Capillas laterales del lado norte    Capillas laterales del lado sur

La última capilla en construirse data de 1626, según podemos ver grabado en un sillar.


En la capilla más oriental del muro sur, hoy podemos ver una ménsula decorada con el escudo de los Timor Boixadors. La tradición nos dice que fue hecha esculpir por la propia Francesca de Timor, que estaría representada en la parte superior de la ménsula. La capilla se construyó en el año 1380, cuando Bernat de Boixadors, hijo de Francesca, adquirió la jurisdicción de Rubió.


En el siglo XVIII se construye una nueva sacristía, adosada al muro este, que fue eliminada en la última restauración.


La iglesia está iluminada por dos grandes ventanales: uno abierto en el muro este y el otro en el muro sur, también en el presbiterio. Están decorados con calados góticos y divididos por una fina columna. Se completa la iluminación natural del templo con un rosetón abierto en la parte alta del muro oeste.


El templo tiene dos accesos: uno en el muro sur y otro en el muro norte. Este último es el principal, al revés de lo que suele ser habitual. El motivo es que era el que conectaba el templo con el castillo. Durante muchos años se especuló sobre si esta portada había sido aprovechada del templo anterior, pero las excavaciones arqueológicas del siglo pasado, pusieron de manifiesto que la puerta era solidaria con el resto de la fábrica del templo y estaba datada alrededor del 1300.


La puerta está formada por un arco de medio punto rodeado por dos arquivoltas y un guardapolvo. Encima encontramos el escudo de los Castellolí. La arquivolta exterior presenta una decoración a base de puntas de diamante en la parte exterior y en el intradós. La interior, en cambio, está decorada con molduras y medias cañas, como el guardapolvo.


Las dos arquivoltas descansan en dos parejas de columnas, mientras que el guardapolvo lo hace en dos ménsulas. Si bien la estructura de la puerta nos transporta a un edificio románico, la decoración de los capiteles y de las ménsulas nos recuerda que estamos en un edificio gótico. La ménsula izquierda es de temática vegetal, decorada con hojas de higuera. Los capiteles de este lado presentan también una decoración vegetal distribuida en dos niveles. En el inferior vemos unas palmeras, mayores las de los extremos que la central. Por encima encontramos una cenefa hecha con perlas, que nos recuerda a una guirnalda. De su parte central cuelga una piña. Encima vemos hojas que se adaptan al espacio que queda en el capitel.



Sorprende que ambos capiteles sean idénticos y el exterior no ha sufrido la erosión. Parece como si fuera de factura moderna, pero en las memorias de las campañas de restauración que se realizaron a finales del siglo pasado, no hay ninguna referencia a la colocación de un capitel nuevo. En cambio si encontramos que se sustituyeron tres de los cuatro fustes de columnas, sus bases, haciendo una copia de la que se conservaba en mejor estado y tres sillares de las jambas. 


En el lado derecho encontramos encontramos hojas de parra decorando el capitel interior, mientras que el exterior está decorado con otro tipo de hojas, que no sabemos identificar. La ménsula del guardapolvo también presenta una temática vegetal a base de hojas en forma de corazón.


En el ángulo superior de los capiteles vemos la cabeza mutilada de un perro en el capitel exterior y en el interior otro animal (¿puede ser un gato?), Que no podemos identificar debido a la erosión.

Ninguno de animal    Cabeza de perro

Los cimacios de todos los capiteles, que se prolonga por el montante del arco central, están decorados con un motivo de tallo ondulante, del que van saliendo elementos vegetales de tres hojas.


Ocupa el montante izquierdo de la puerta un pavo real, muy aplastado, para adaptarse al espacio disponible.


Delante de la puerta está la antigua pila bautismal, que fue sustituida por la actual en el siglo XVI.


En el muro norte se conservan dos gárgolas, desgraciadamente muy mutiladas.

Fragmento de una gárgola    Gárgola

En el muro sur encontramos otra puerta, de pequeñas dimensiones y formada por un sencillo arco de medio punto dovelado, reseguido por un guardapolvo. En el primer sillar del montante izquierdo se colocó un reloj de sol, del siglo XV.


La parte superior del templo está formada por una azotea, cuyos muros están llenos de aberturas en forma de aspillera. La parte superior de los contrafuertes también es accesible y tiene almenas, convirtiéndose en baluartes defensivos. El campanario fue modificado con el piso superior entre 1635 y 1936.

Azotea y campanario del templo   muro norte

En el interior del templo se conserva buena parte del retablo dedicado a los Gozos de la Virgen y que fue realizado a finales del siglo XIV, por encargo de Francesca de Timor. Está atribuido a un pintor anónimo, conocido como maestro de Rubió.


Francesca ya se había casado con Berenguer de Boixadors y por este motivo en el guardapolvo vemos el escudo de los Timor Boixadors. Este guardapolvo ha sido reconstruido en buena parte, imitando al original, que estaba en bastante mal estado.


La escena de la Coronación de María preside el retablo. Jesús es quien corona a su madre, en presencia de seis ángeles, por encima de ellos y dos ángeles orantes a sus pies.


En el siglo XVIII esta tabla se pintó de azul oscuro con estrellas, que servían de fondo a una talla barroca de la Virgen. Por suerte, durante la primera restauración del retablo se pudo retirar esta capa pictórica y actualmente volvemos a ver la escena de la Coronación de María.


En la parte superior de la calle de la izquierda vemos la escena de la Anunciación, donde María coronada recibe la visita del arcángel Gabriel.


Dios la mira y le envía el Espíritu Santo, en forma de paloma.


En el registro intermedio se representa la escena del Nacimiento. Vemos a María mostrando a Jesús, a San José y a los pastores que han venido a adorarle. El Niño está en una especie de cuna, que nos recuerda más a un sepulcro, custodiado por el buey y la mula. Completa la escena una mujer junto a María, probablemente la parturienta.


Cierra este ciclo la escena de la Epifanía, que no se desarrolla en la cueva de Belén, si no en un edificio. Melchor se ha arrodillado ante María y del Niño y se ha quitado la corona. Le acompañan Gaspar y Baltasar.


Este último presenta una apariencia muy joven, donde algunos han querido ver rastros femeninos y la representación de Francesca Timor. Esta teoría se fundamenta en las letras que parecen haberse pintado en la parte baja de su vestido y que no somos capaces de descifrar. Hay quien afirma que dice F. Savella , refiriéndose a Savallà, término del que también era señora Francesca.

Imagen del Rey Baltasar    Detalle del vestido del Rey Baltasar

Sobre la escena de la Coronación y como suele ocurrir en la gran mayoría de los retablos góticos, encontramos la escena del Calvario. Es mucho más expresivo y lleno de personajes de lo que suele ser habitual. Vemos a María desmayándose, ayudada por un grupo de mujeres. Detrás vemos a algunos soldados, como  también están detrás de San Juan. Encima de la Cruz vemos dibujado un pelícano, símbolo de la redención de la humanidad mediante la Crucifixión de Cristo.


También vemos a los dos ladrones crucificados a los lados de Cristo. De la boca de cada uno de ellos sale su alma. La del ladrón bueno es recogida por un ángel, mientras que la del mal ladrón es recogida por un demonio.

Detalle de la escena de la Crucifixión    Detalle de la escena de la Crucifixión

Comienza la narración de la calle derecha con la escena de la resurrección de Cristo, que se alza victorioso sobre un sepulcro de mármol rosa, mientras los soldados duermen.


Por una ventana, vemos a María, a quien Jesús mira de reojo.


En esta escena vemos a un soldado que va vestido de rojo y que es diferente al resto. Si nos fijamos en su pecho veremos un bordado o enseña, que parece corresponderse con el escudo de los Timor Boixadors.

soldado dormido    Detalle del emblema

A continuación vemos como Jesús ha subido al Cielo. En la parte superior de la imagen vemos los pies de Cristo, acompañados de dos ángeles.


En la parte inferior se encuentran los apóstoles y la Virgen alrededor de una roca, donde han quedado marcadas las huellas de Cristo.


En la última escena, la de Pentecostés, volvemos a encontrar a los apóstoles, en este caso en torno a María. Sobre la Virgen la figura del Espíritu Santo, que reparte su don entre todos los asistentes.


En el siglo XVIII y el fin de poder sufragar unas reparaciones que necesitaba el templo, se decide vender la predela del retablo. Finalmente fue a parar al Museo Episcopal de Vic, donde se expone actualmente.

Fragmento de predela   Fragmento de predela

La primera escena que vemos es la de la oración en el huerto, donde Cristo recibe la visita de un ángel que le lleva un cáliz, mientras los apóstoles duermen. Sigue la narración con el beso de Judas y el corte de la oreja que hace San Pedro a Malcus. Mientras tanto, vemos al resto de los apóstoles huyendo. Cierra este grupo de escenas la narración de la declaración de Jesús ante los sacerdotes hebreos.

Escena de la oración en el huerto   Escena del beso de Judas   Escena de Jesús ante los sacerdotes

Continúa la narración con las escenas de la la flagelación y la del camino hacia el Calvario. Aquí vemos como un soldado espeta una patada a Cristo, mientras María y las mujeres el lamentan. Por último, encontramos la escena del Descendimiento de la Cruz.

Escena de la flagelación   Escena del camino al Calvario   Escena del Descendimiento

Cuando se restauró el templo, no se restauró el retablo, pues su deterioro requería una acción específica sobre esta obra. Si que se decidió recuperar la volumetría original, incorporando una copia de la predela. Esta la hizo Emili Colom, que quiso dejar constancia de que este elemento era moderno incorporando a dos personajes nuevos en la escena del Descendimiento. Así podemos ver a al jefe del servicio de restauraciones de la Diputación de Barcelona de la época, Antoni González y al aparejador José María Moreno en el fondo de la escena.


Encima de la escena de la Anunciación hay una imagen del profeta Isaías, encima de la resurrección de Cristo se representó al profeta David y encima de la Crucifixión está la Santa Faz.

Imagen de Isaías   Imagen de la Santa Faz   Imagen del rey David

La decoración del retablo se completa con las imágenes de Apóstoles y profetas, representados en los montantes. De izquierda a derecha en la fila superior vemos a San Pedro, al rey David, al profeta Isaías y a San Pablo. En el segundo nivel encontramos a san Juan, a San Andrés, a San Mateo y a un Apóstol sin identificar. La tercera hilera está ocupada por el profeta Isaías de nuevo, por el rey Salomón, y dos nuevas representaciones del rey David.

San Pedro   rey David   profeta Isaías  San Pablo

San Juan   San Andrés   San Mateo  Apóstol sin identificar

profeta Isaías   rey Salomón   rey David  rey David


En el penúltimo nivel encontramos a Santiago el Mayor, a San Bartolomé, a un Apóstol no identificado y a Santiago el Menor. Completan las imágenes las figuras del Rey Salomón, de San Lucas, de San Judas Tadeo y del profeta Ezequiel.

Santiago   San Bartolomé   Apóstol no identificado  Santiago Menor

rey Salomón   San Lucas   San Judas Tadeo  profeta Ezequiel


Nos sorprende ver cuatro representaciones del Rey David, tres de Isaías y dos del Rey Salomón en un mismo retablo. También que uno de los Isaías lleve nimbo de santo y no de profeta. Hemos sacado esta información del folleto editado por el Servicio de Patrimonio Arquitectónico Local de la Diputación de Barcelona, ​​ente encargado de la restauración del templo y del retablo. Nos parecen extrañas tantas apariciones de estos personaje y algunas de ellas con estéticas totalmente opuestas, pero las identificaciones se hicieron en base a los textos de las filacterias y por gente mucho más cualificada que nosotros y como no tenemos una alternativa mejor, hemos decidido mantenerlas.

El templo tenía otro retablo gótico, en este caso hecho por Lluís Borrassà y dedicado a San Antonio Abad y Santa Margarita. Actualmente se conserva en el Museo Episcopal de Vic.


En la tabla central vemos a los dos santos bajo un arco lobulado. San Antonio sostiene un báculo en forma de Tau y un libro, mientras que santa Margarita, que está coronada, lleva la palma del martirio, un libro y una cruz.


Encima, encontramos la escena de la Crucifixión, con María y las mujeres a la izquierda y san Juan y los soldados a la derecha de la Cruz.


En la calle de la izquierda hay dos espacios donde se narran algunos momentos de la vida de San Antonio. En la parte superior vemos al santo tentado por el demonio en forma de una mujer. Sabemos que es el demonio y no una doncella por que bajo el vestido vemos unas garras y no unos pies o zapatos. El santo rechaza la tentación señalando con el dedo una hoguera y dirigiéndose hacia la cueva donde estaba haciendo vida eremítica. En el espacio inferior vemos a San Antonio golpeado por los demonios y Cristo sale a buscarlo y a reconfortarlo.


La calle del lado derecho está dedicado a santa Margarita. En el compartimiento superior vemos al gobernador Olibrio atraído por la belleza de la santa, que está pastando un rebaño de ovejas. En la parte superior vemos a Olibrio pidiéndole matrimonio. Santa Margarita rechazó este ofrecimiento y  el gobernador enojado la hizo decapitar, escena que se representa en el registro inferior. Vemos a un ángel que sale a buscar el alma de la santa.