Província de Barcelona


Santa Maria del Puig
(Esparreguera, Baix Llobregat)

41º 33,176'N ; 1º 52,239'E      




Fue la parroquia del castillo de Esparreguera. Durante la época medieval disfrutó de bastante importancia, pero perdió poder cuando se construyó la ermita de Santa Eulalia en el núcleo de Esparreguera. En el siglo XV continúa el declive del templo, especialmente después de sufrir los efectos de un terremoto. En 1612 se consagra la nueva parroquia de Esparreguera, situada en el centro del pueblo y Santa María quedó en el olvido.


Se cree que la fábrica del templo responde a dos etapas constructivas diferentes. En contra de lo habitual, la nave es más antigua que la cabecera. El ábside y el cimborrio se edificaron en el siglo XII, mientras que la nave correspondería al siglo XI. Probablemente por que las obras se prolongaron mucho en el tiempo, o bien por que inicialmente se aprovechó la cabecera del templo anterior.


El templo tiene una sola nave cubierta con bóveda de cañón apuntada. Está acabada en un ábside semicircular. 


Éste es totalmente liso y sólo se rompe la uniformidad del conjunto con tres ventanas de medio punto de un derrame por el interior y doble arco de medio punto por el exterior. También vemos una hilera de sillares, la tercera por encima de las ventanas, de piedra rojiza, hecha a modo decorativo.


En el crucero se levanta un cimborrio de planta octogonal y con forma de cúpula ovalada por el interior, apoyada en trompas.


Posteriormente, se construyó encima una torre campanario de planta cuadrada.


Se accede a ella por una escalera exterior, que está adosada al muro sur de la nave, y que después transcurre por el tejado del templo.


Probablemente después de los terremotos del siglo XIV, a ambos lados del ábside se construyeron unas capillas laterales. De esta manera se quería solucionar el problema de peso que tiene el cimborrio, por culpa del campanario añadido. También se construyó un arco apuntado para reforzar el arco triunfal y tres arcos más para reforzar los otros tres laterales del crucero. Sin embargo, el templo sigue lleno de grietas, que hacen evidente la necesidad de una intervención importante por parte de las administraciones.


El ábside estaba decorado con pinturas murales, que desgraciadamente no se han conservado. Sólo ha llegado hasta nuestros días un pequeño fragmento, que podemos ver entre la pared del tambor absidal y el arco gótico añadido.


También se conserva otro fragmento de pintura mural, en este caso mucho más dañada, en el muro sur, cerca de la puerta de entrada. Parece que representaría a San Miguel pesando las almas, aunque el estado de conservación es tan deficiente, que cuesta reconocer la balanza con uno de sus platos.


La puerta fue reformada por la parte interior en el siglo XV y posteriormente en el XVIII se rehizo por el exterior, perdiendo totalmente la traza románica.


El muro norte aprovechó en buena parte un fragmento del templo del siglo X, de época prerrománica. En las últimas excavaciones que se realizaron en el subsuelo del ábside, se localizaron los cimientos del muro de cierre del antiguo ábside, así como los restos de su pavimento. 


Desde aquí queremos agradecer el trato y las explicaciones de los miembros de la asociación Amics de Santa María del Puig, que nos permitieron acceder al interior del templo, un edificio que tratan de mantener con esfuerzo y dedicación. Gracias por su tarea.