Cantabria


Castillo del Rey
San Vicente de la Barquera)

43º 23,114'N ; 4 23984'O    




Se cree que el lugar que ocupa la actual Puebla Vieja de San Vicentes de la Barquera, fue ocupado antiguamente por los Orgenomescos, una tribu cántabra. Posteriormente fue uno de los puertos comerciales de época romana en el Cantábrico, probablemente el conocido como Portus Vereasueca. Con el desmembramiento del imperio romano, sufrió unos años de abandono y no sería hasta la primera mitad del siglo VIII, que Alfonso I de Asturias repobló la zona. En este momento se cree que se construyó una primera fortificación en la zona. No fue hasta el año 1210, cuando Alfonso VIII de Castilla concede un fuero en la zona, para mejorar la defensa de esta zona del litoral, que se empieza a construir el castillo actual. Éste estuvo siempre bajo el control directo de la Corona castellana, hasta que en 1453 Juan II lo cedió a la ciudad, dejándolo en manos de su Procurador General.


Los siglos XIII y XIV fueron momentos de pujanza económica y el castillo desarrolló un papel muy importante en la defensa del puerto, principal fuente de ingresos de la ciudad. De hecho, durante los siglos XIV y XV se ordena hacer obras para mejorar las condiciones defensivas de la fortaleza. Pero a partir del siglo XVI, la población de San Vicente entra en decadencia. Es en este momento que los Reyes Católicos decidieron convertir el castillo en prisión, por su estructura defensiva. 

El castillo presenta una planta casi rectangular, para adaptarse al terreno. Hace aproximadamente cincuenta metros de largo por veinte de ancho, con unos muros de más de dos metros de ancho. Todos los muros están hechos con mampostería y sillares de tono rojizo y bien tallados en los ángulos, puertas y ventanas Podemos distinguir en él tres partes. En el sector más oriental encontramos una torre cuadrada, una torre pentagonal en el lado oeste y una gran sala entre las dos torres.


Se accede a la torre oriental por una puerta de medio punto situada en el muro este del primer piso, actualmente accesible por una escalera de piedra, pero originariamente es muy probable que fuera de madera.


Esta torre actualmente está vacía y sólo nos permite el acceso a la gran sala mediante un estrecho paso, de medio punto.


La gran sala perdió su cubierta durante los años de abandono. Actualmente presenta una bóveda de cañón, probablemente como la original. En el muro sur vemos tres grandes ventanas de un solo derrame, situadas en la parte superior del muro. En cambio, en el lado norte vemos dos ventanas con festejador. El motivo que justifica la diferencia entre las dos ventanas es que el lado norte no requería unas defensas muy importantes, pues el desnivel respecto a la ría lo hacía prácticamente inexpugnable.


Salimos de la gran sala por un arco apuntado que se conduce a un pequeño patio de donde salen las escaleras hacia el camino de ronda.


Este rodea completamente la sala grande.


En el sector occidental se alza la otra torre, en este caso era la torre del homenaje. Tiene planta pentagonal y acceso por el lado este, desde el patio interior.


En el primer piso encontramos otra puerta de perfil apuntado, que da acceso al camino de ronda. A su lado hay una ventana, también apuntada.


Estos edificios estaban rodeados por un primer anillo de murallas.


Un segundo anillo rodeaba también la población de San Vicente, del que se conservan algunos fragmentos. especialmente en el sector norte. Se conservan algunas de sus puertas, algunas de ellas totalmente reconstruidas, como la Puerta del Mar, situada a los pies del castillo.


Junto a la torre del Preboste, un edificio donde vivía el recaudador de impuestos, encontramos la puerta de la Barrera o de Santander.


La otra puerta la encontramos junto a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles, en la parte más alta de la colina. Es conocida como la puerta de Asturias y está protegida por una bestorre semicircular.


Entre el castillo y la iglesia encontramos lo que queda del antiguo hospital de la Concepción, levantado entre los siglos XIV y XVI, para asistir a los peregrinos que hacían el camino de Santiago. Por este motivo, una de las puertas de la villa era conocida como la Puerta del Peregrino.