Cantabria


Santa Maria la real de las Henestrosas de las Quintanillas
(Valdeolea)

  42º 52,328'N ; 4º 11,706'O    




Actualmente la iglesia se encuentra aislada, sobre una pequeña colina y a más de un kilómetro del actual núcleo de población. Se cree que se construyó en este lugar porque ya era utilizado en la antigüedad como lugar funerario, a juzgar por los diferentes enterramientos que se localizaron al norte del edificio. Por otro lado, también se han encontrado varios elementos que demuestran la romanización que sufrió este lugar y por tanto, también podría ser que el núcleo de población estuviera más cercano en el momento de la construcción del templo.


La iglesia románica original fue construida con una sola nave, rematada al este por un ábside semicircular. A esta nave se le añadieron posteriormente dos naves más, una a cada lado.


El ábside está dividido verticalmente en tres espacios gracias a dos contrafuertes, que se convierten en columnas dobles a partir de la línea de imposta que lo recorre horizontalmente y que está decorada con rombos.


Sus capiteles dobles están decorados con motivos vegetales, si bien el del lado norte está muy erosionado.

Capiteles del ábside    Capiteles del ábside

En la parte central del ábside se abre una ventana de medio punto y abocinada, actualmente cegada por la presencia de un retablo barroco. Está decorada con un guardapolvo liso, que protege a un arco lobulado, con seis pequeños arcos de medio punto.


Este arco descansa en dos columnas con sus capiteles bellamente esculpidos, se cree que por Juan de Piasca o alguno de sus discípulos. El del lado izquierdo presenta a dos grifos rampantes. El cimacio está decorado con motivos vegetales muy elaborados. En el lado derecho vemos a un grifo, de cuya boca sale una cinta perlada, que acaba formando un molinillo o espiral, que podemos encontrar en otros templos de la zona. Su cimacio también presenta decoración vegetal.

Capitel del lado izquierdo   Capitel del lado derecho

La columna del lado derecho tiene un fuste decorado con un motivo helicoidal y botones florales.


Bajo la cornisa del ábside y el presbiterio, decorada con rombos que forman un motivo de nido de avispa, encontramos varios canecillos esculpidos. Empezamos nuestra descripción por el lado sur del presbiterio, donde encontramos un canecillo de caveto con dos rollos situados en la parte superior y en la inferior. El segundo presenta una decoración a base de una hoja de acanto. Los tres siguientes representan un ciclo festivo con una acróbata, un músico que toca el rabel y una bailarina que curva su cuerpo. Desafortunadamente, la construcción de la sacristía dificulta mucho su contemplación.

Canecillos esculpidos del presbiterio   Canecillo esculpido

Ya en el ábside volvemos a encontrar un canecillo con dos rollos, una hoja de acanto que se curva por la parte superior, un monje sentado que está leyendo un libro, otro personaje sentado muy erosionado, que tiene una tabla sobre la que está escribiendo o dibujando.

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido


En el tramo central del tambor absidal vemos a un ciervo, otro personaje que toca el cuerno, desgraciadamente muy erosionado, un león y una cigüeña que tiene enroscada una serpiente en el cuello.

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido


Los siguientes cuatro canecillos se encuentran en la calle norte del ábside. Nuevamente encontramos un canecillo con dos rollos, una hoja de acanto enrollada y otros dos con dos rollos. Los del lado norte del presbiterio desaparecieron al construir la nave lateral.

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido

El interior del ábside y del presbiterio estaban cubiertos con pinturas realizadas por el taller del maestro de San Felices, probablemente por uno de sus discípulos.



En el muro de la epístola encontramos la escena de la Huída a Egipto, donde la Sagrada Familia es perseguida por unos soldados y son protegidos por un segador. A su lado está la Matanza de los Inocentes, muy sobrecogedora, pues vemos a un soldado atravesando a un niño con su espada.

Huida a Egipto     Escena de la Matanza del Inocentes

En el lado del Evangelio vemos a Santiago matamoros y a su lado una escena, que algunos estudiosos como Santiago Manzarbeitia, han identificado como la Unción en Betania. Por un lado vemos a tres Apóstoles nimbados en la parte superior de una mesa. En la parte inferior, vemos a Maria Magdalena con otros tres personajes. El de la derecha tiene nimbo y para Manzarbeitia sería Cristo recriminando a Simón, que a su vez habría habría reñido a María Magdalena por ungir a Jesús con unos perfumes demasiado caros. No tenemos clara esta interpretación de la escena, pues el nimbo y la imagen de Cristo no se corresponden con las otras pinturas atribuidas al taller del maestro de San Felices, si bien creemos que éstas fueron realizadas por un discípulo.. 

Santiago matamoros   Unción en Betania

También vemos a un sirviente con tres caballos ante un muro almenado. Se tratarían de los caballos de los tres Magos de Oriente, de los que cuida un paje. Tras el retablo estaría el resto de la escena de la Epifanía, de la que se intuye la figura de un mago si te asomas por el lateral del retablo.


Cuando se restauró el retablo, se pudieron ver las escenas que hay detrás de este. La gran veneración de los fieles a las imágenes que hay en este retablo ha impedido que éste se pudiera retirar y ubicar en otro espacio. Así pues, quedan ocultas las escenas de la Natividad y la Epifanía.

En el lado izquierdo del arco triunfal vemos la Misa de San Gregorio, donde Cristo se apareció. A su lado, ya en la nave, vemos las imágenes de San Pedro y San Pablo.

Escena de la misa de san Gregorio     San Pedro y San Pablo

Bajo de estas escenas encontramos a dos imágenes de santas, María Magdalena y Santa Bárbara.

Imagen de Maria Magdalena     Imagen de santa Bárbara

Parte de las pinturas han quedado ocultas detrás del retablo barroco, presidido por la imagen gótica de la Virgen, del siglo XIV.


El arco triunfal es de perfil apuntado. Está reseguido por un arco decorado con dientes de sierra o de lobo.


Sus capiteles son de muy buena factura y han sido atribuidos al mismo taller que trabajó en Santa Eufemia de Cozuelos, pues son muy similares, especialmente el del lado izquierdo, donde vemos a Sansón con el león. Sorprende la presencia de un personaje que coge de la cola al león en la cara este del capitel. En el lado contrario vemos a un grifo, de cuya boca sale un tallo perlado, que termina en los característicos molinillos de este taller. El cimacio también está decorado con motivos vegetales.

Capitel de Sansón    Capitel de Sansón

Capitel de Sansón


En el capitel derecho vemos a cuatro grifos con la cabeza girada hacia atrás.

Capitel con grifos    Capitel con grifos

Capitel con grifos


A principios del siglo XVI se decide ampliar el templo con dos naves laterales. Aprovechando esta reforma, se cubre la nave central, al igual que las nuevas naves, con bóvedas de crucería.

Interior del templo 

Los arcos formeros, que separan las naves, son de medio punto y descansan en columnas adosadas a los pilares. Estas columnas tienen sus capiteles de estilo cisterciense, con motivos vegetales muy simples y en algunos casos también con pequeños arcos.

Capitel del interior del templo  Capitel del interior del templo  Capitel del interior del templo

Capitel del interior del templo  Capitel del interior del templo  Capitel del interior del templo

Capitel del interior del templo  Capitel del interior del templo 


La puerta de entrada, datada a principios del siglo XIII, se trasladó a la nueva ubicación cuando se construyeron estas nuevas naves laterales. Está abierta en el nuevo muro sur del templo y está formada por cuatro arquivoltas, que rodean un arco apuntado. El conjunto está reseguido por un guardapolvo liso.


La arquivolta más interior y la tercera están decoradas con baquetón, mientras que la segunda tiene dientes de sierra y la más exterior es lisa.


Las cuatro arquivoltas descansan en cuatro pares de columnas, que tienen los capiteles decorados con motivos vegetales.

Capiteles de la puerta    Capiteles de la puerta

En el ángulo suroeste podemos ver el antiguo fuste de una columna empotrado en el muro. Su capitel y cimacio están decorados con motivos vegetales, junto a los que parece que había una cabeza esculpida.


El templo tenía un campanario de espadaña, se cree que similar al de San Salvador de Cantamuda, formado por dos niveles de grandes aberturas. En el año 1503, cuando se reformó el templo, también se modificó esta espadaña, convirtiéndola en un campanario de torre. La antigua estructura se convirtió así en el muro occidental de este nuevo campanario.


Las aberturas del piso inferior fueron cegadas. Son dos ventanas decoradas con una arquivolta, muy erosionada, que se apoya en columnas dobles en el centro y sencillas en los laterales. Sus capiteles son de tipo vegetal.


El piso superior presenta también dos ventanas románicas en la cara oeste y otras de factura posterior en los otros muros. En este caso, no hay la arquivolta exterior, sino que directamente el arco de medio punto se apoya en columnas con los capiteles también de temática vegetal.


A los pies del templo hay un espacio habilitado como baptisterio, donde está la antigua pila bautismal.