Provincia de Lleida


Santa Maria de Palau de Rialb
(La Baronia de Rialb, La Noguera)

42º 00,788'N ; 1º 09,970'E   




Garsenda, esposa de Guillem de Meià, donó este templo al priorato de Santa Maria de Meià en 1068. En su testamento de 1080 ratificó esta donación. La vinculación entre los dos edificios se mantuvo hasta el siglo XIX.

Se desconoce el motivo del topónimo de Palau, que haría pensar en la existencia de una casa propiedad de los condes de Urgell, de la que no queda ninguna constancia.


En la última restauración se eliminaron algunos de los añadidos que había tenido el templo a lo largo de los siglos, entre ellos la casa rectoral, adosada a la fachada oeste. Esto ha permitido construir una plaza, que permite una mejor contemplación del templo.


La iglesia tiene planta basilical con tres naves, divididas en tres tramos y separadas por arcos formeros de medio punto.


Las tres naves estaban cubiertas con bóvedas de cañón reforzadas con arcos fajones, que descargan su fuerza en los mismos pilares que los arcos formeros y en pilastras en los muros laterales. Desgraciadamente, en un momento indeterminado se derrumbó la bóveda de la nave central y se sustituyó por una cubierta de madera.


Se cree que se derrumbó durante los terremotos que sufrió el principado en el siglo XV, pues en ese mismo momento que se construyó el coro de madera, situado a los pies de la nave central, que tiene un envigado de tradición gótica.


Destacan las cabezas humanas cortadas y policromados.

Cabeza esculpida   Cabeza esculpida   Cabeza esculpida

Cabeza esculpida   Cabeza esculpida   Cabeza esculpida


La madera aún conserva parte de la policromía.


Las tres naves están rematadas al este por ábsides semicirculares, el central más grande y más alto que los laterales.

Cabecera del templo

ábside norte      Interior del ábside principal     ábside sur


Externamente los ábsides presentan decoración típicamente lombarda con arcos ciegos y lesenas.


La decoración es diferente en los ábsides laterales respecto al central. En el ábside sur y norte vemos un único arco entre lesenas. En la parte central se abre una ventana de medio punto y doble derrame.

ábside sur       ábside norte

El ábside central tiene una decoración más compleja. Presenta un friso de arcos ciegos bajo el tejado. Por debajo de este friso vemos parejas de arcos ciegos muy profundos, separados por lesenes. Bajo este arco, volvemos a encontrar otro friso de dientes de sierra.


Sorprende en un ábside tan elaborado ver un error compositivo tan grande como que la ventana central coincida con una lesena, es decir, no se calculó correctamente la distribución de los arcos ciegos y las lesenas, donde la central se tuvo que recortar para poder abrir la ventana.


Dos ventanas más, de medio punto y abocinada, completan la iluminación del ábside. Todas las ventanas de la cabecera están reseguidas por una hilera de losetas delgadas.


El interior del ábside central está decorado con pinturas murales del siglo XVI.


En la bóveda vemos lo que creemos que es un Pantocrátor dentro de la mandorla mística. Le rodeaban las figuras del Tetramorfos y dos arcángeles.

vuelta absidal   Detalle de las pinturas

Detalle de las pinturas   Detalle de las pinturas


En el registro inferior, es decir en el nivel de las ventanas, encontramos cuatro escenas de la infancia de Jesús, pero sorprende no encontrarlas en orden cronológico. En el extremo izquierda vemos la Epifanía, mientras que en el lado opuesto está Herodes y la matanza de los Inocentes. Entre las ventanas encontramos las escenas de la huida de Egipto y la Visitación.

Escena de la Epifanía   Escena de la matanza de los Inocentes

Escena de la huida a Egipto   Escena de la Visitación


El nivel inferior está decorado con motivos geométricos y cortinajes.


Durante el año 2018 se han restaurado y consolidado estas pinturas y se ha descubierto que debajo de estas pinturas renacentistas hay pinturas románicas. Desgraciadamente, para poder contemplar las pinturas románicas habría retirar las del siglo XVI, pero se ha optado por mantenerlas, pues se desconoce el estado y la cantidad de la obra románica y la obra renacentista es más inaudita en Cataluña. En un pequeño punto del tambor absidal, donde ha caído la pintura superior, podemos ver restos de lo que parece una cenefa románica.


En los muros laterales, cerca de los absidiolos, encontramos unos grandes nichos semicirculares, excavados en el interior del muro.

Nicho excavado en el muro     Nicho excavado en el muro

También encontramos dos interesantes credencias excavadas en el muro, para alojar utensilios litúrgicos o libros.

credencia     credencia

El templo tiene dos puertas de acceso. La principal se encuentra en el muro oeste.


Es de arco de medio punto, recorrida por un friso de dientes de sierra.


En el muro sur se abre la otra puerta. En este caso es más simple y sólo está formada por un arco de medio punto dovelado.


En este mismo muro podemos ver dos ventanas de medio punto y la decoración lombarda a base de arcos ciegos y lesenas.

Adosada al muro norte encontramos una estructura de planta cuadrada, que actualmente tiene la misma altura que el templo, pero que está en ruinas. Parece corresponderse con la base de una torre de campanario de tipo lombardo. Esta misma decoración se puede ver en una parte del muro.

antiguo campanario   antiguo campanario

En el interior del templo se conserva, aunque con muy poco respeto por ella, la pila bautismal.


Apoyada en una pared, medio abandonada, encontramos una mesa de altar.


No se conserva en el templo, sino que ha desaparecido o fue destruida, una talla de Cristo Crucificado, que recuerda bastante al de Tragó de Noguera, actualmente en el Museo de Lleida, cedido por el MNAC Era una talla del siglo XIII donde se ve al Cristo Crucificado y coronado. Le acompañan en los brazos de la Cruz las figuras esculpidas de María y san Juan. Bajo los pies de Cristo vemos pintada una figura humana, que se corresponde con Adán.