Provincia de Girona


Sant Miquel de Fluvià
(Sant Miquel de Fluvià, Alt Empordà)

42º 10,480'N ; 2º 59,575'E    




Es difícil tener noticias del pasado de este monasterio, pues se perdió casi todo el archivo documental. El año 1011, el monasterio de Sant Miquel de Cuixà, propietario del lugar y de la iglesia ya existente, decide fundar una abadía. Es la última fundación realizada por el obispo abad Oliba.


El 26 de Julio de 1045 se procede a consagrar el solar. En este momento se marca con cruces y se delimita el terreno que ocupará el cenobio. A este acto asistieron el propio abad de Cuixà y obispo de Osona, Oliba, el arzobispo Guifré de Narbona, el conde Gausfred de Rosselló, Bernat obispo de Coserans, el conde Ponç de Empúries, el obispo de Girona Pere de Carcasona , el obispo Arnau de Magalona, ​​el obispo frotera de Nemaus, Berenguer, obispo de Elna y Arnulf obispo de Roda. Este gran número de autoridades hace pensar en la importancia que debía tener el cenobio en el momento de su fundación, hecha con gran solemnidad.

Parece la construcción de la iglesia sufrió varias interrupciones pues Guillem de Fonolleres interpuso un pleito alegando que el alodio donde se estaba construyendo el templo había sido cedido a su padre por el conde Gausfred. El litigio se resolvió a favor del monasterio de Cuixà, pues el 14 de octubre se consagró el templo por el obispo Berenguer Guifré de Girona en presencia de Guifré, arzobispo de Narbona, y de los obispos Guillermo de Osona, Berenguer de Barcelona, Guillem de Urgell y Ramon de Elna.


El cenobio recibió numerosas donaciones de los condes de Empúries, pues se encontraba dentro de su condado y también de los de Barcelona y Girona, como en el testamento de la condesa Ermessenda y en el de Ramon Berenguer III. Gracias a las donaciones como éstas, Sant Miquel de Fluvià fue aumentando su patrimonio y poder, especialmente entre los siglos XI y XIII.

En marzo del 1303 el conde Ponç-Hug IV de Empúries y su hijo Huguet, que se encontraban en el monasterio de Sant Miquel de Fluvià, reconocieron ante el obispo de Girona y de varios abades el privilegio otorgado por sus antepasados, según el cual varios monasterios, entre los que se encontraba el de San Miguel, eran libres de prestar diversos servicios al condado.


A partir del siglo XIV se inicia la decadencia del cenobio, agravada por los conflictos bélicos a que se vio sometido. Por este motivo, el papa Clemente VIII decidió ponerlo bajo la jurisdicción de Sant Pere de Galligants. Esta vinculación no fue efectiva hasta 1613, pues a finales del siglo XVI aún encontramos la dependencia respecto a Cuixà.

En 1835 se produjo la desamortización de las propiedades del monasterio, en el que ya hacía años que no vivía ningún monje. La iglesia continuó desarrollando las tareas de parroquia.


La iglesia es un edificio espectacular y desgraciadamente muy olvidado. Su construcción mezcla los rasgos característicos del románico catalán característico de los condados de Ampurias, Peralada y del Roselló, con el románico lombardo que empezaba a introducirse en el resto de condados catalanes. Desgraciadamente es el único elemento que se conserva del cenobio medieval.


El templo tiene planta basilical con tres naves y transepto destacado. En él se abren tres ábsides semicirculares.


La nave central y el transepto están cubiertas por bóveda de cañón, pero las laterales la bóveda es de cuarto de círculo. La bóveda de la nave central se derrumbó parcialmente y se tuvo que reconstruir, de ahí que tenga perfil apuntado en todos los tramos a excepción del primero, que conserva la bóveda de cañón original.



Las naves están separadas por arcos formeros de medio punto, que se apoyan en pilares rectangulares. Estos pilares tienen adosadas columnas semicirculares, donde descansan los arcos fajones que refuerzan la bóveda de la nave principal y las de las naves laterales.


Las columnas de los arcos torales de la nave central tienen capiteles decorados. Comenzaremos nuestra descripción por capitel más occidental del muro norte. Es de tipo vegetal, dividido en dos registros. El inferior está decorado con hojas vegetales, mientras que en el superior vemos volutas en los ángulos, que salen de la boca de tres cabezas de animal, que se encuentran en la parte central de las caras del capitel. El otro capitel de este arco es uno de los más interesantes del templo. En la parte inferior hay ocho pequeños arcos apoyados en columnas. En el interior de cada arco hay una hoja en forma de lanza. En el registro superior vemos a un personaje que está tiene el cuerpo curvado y con la cabeza en posición horizontal. Sostiene con la mano derecha un bastón y con la izquierda coge la decoración vegetal del capitel. Junto al personaje hay un perro con la cabeza girada hacia atrás. En las caras laterales hay dos personajes más, que llevan una muleta. El ábaco está decorado con motivos vegetales entrelazados.


En el siguiente arco encontramos un capitel dividido también en dos espacios. En el registro inferior hay una decoración vegetal distribuida en dos hileras. En la parte superior vemos una cabeza barbada en la parte central del capitel. Le flanquean dos caras de animales. En los extremos cortos también encontramos dos cabezas humanas, pero bastante deterioradas. El otro capitel del arco está decorado con hojas y espirales. También vemos dos cabezas de animales en los laterales del capitel.


En el arco más cercano al presbiterio vemos el capitel más deteriorado de todos. Está decorado con motivos vegetales y geométricos. El astrágalo está decorado con medias bolas. Al otro lado del arco encontramos un capitel donde también se combinan los mismos motivos decorativos. En el registro inferior vemos, un entrelazado de tradición arábiga, mientras que en la parte superior vemos motivos vegetales y relieves en espiral.


En el transepto también encontramos cuatro capiteles más, que corresponden a los arcos torales. En el ángulo suroeste vemos un capitel dividido en dos espacios. En el inferior podemos ver dos hileras de hojas, separadas por pequeñas columnas con capiteles, mientras que en la parte superior vemos un personaje, esculpido de manera muy esquemática, que levanta los brazos. Estos se funden con las volutas que hay en los ángulos del capitel. En las caras laterales también vemos un rostro humano. El otro capitel de éste presenta la misma disposición en dos registros. El inferior es muy similar al del capitel anterior. En cambio, en el registro superior, vemos a un personaje en la cara frontal que alza las manos para sostener con ellas un elemento escultórico, como si fuera un atlante. En los dos capiteles el ábaco está esculpido con un ajedrezado.


En el arco del sector norte del transepto vemos un capitel de tipo vegetal y un capitel donde se combinan los elementos vegetales con los geométricos. En ambos casos, como en el lado sur, el ábaco es ajedrezado.


También están decorados los capiteles del arco triunfal. Ambos presentan decoración vegetal en el registro inferior. En el capitel septentrional se representaron tres personajes, uno en cada cara, sin que se haya podido identificar cuál es su identidad. El del lado meridional también presenta a tres personajes vestidos con túnica y que sostienen un objeto delante. Se han interpretado como monjes.


El ábside central está decorado con cinco arcos de medio punto apoyados en columnas. Sus capiteles están decorados con motivos vegetales, motivos geométricos o bien cabezas humanas o animales.


El capitel más a la izquierda es de tipo vegetal, con dos niveles de hojas y volutas en los ángulos. A continuación tenemos un capitel en que la parte inferior está ocupada por un motivo geométrico, mientras que en la parte superior hay un personaje en cada cara que sostienen algo situado en los ángulos. El tercer capitel es nuevamente de temática vegetal, la misma temática del último, en el que también podemos ver una columna


Una cornisa recorre el presbiterio en el punto donde comienza la bóveda absidal. Está decorada con motivos geométricos y vegetales.


Por la parte exterior del ábside está decorado con cuatro lesenas que delimitan también cinco espacios, donde encontramos una ventana a cada uno de ellos.


Las tres centrales están decoradas con columnas y capiteles.


Los capiteles de la ventana central y de la situada hacia el mediodía son muy similares y de temática vegetal, inspirados en el capitel corintio clásico.


En cambio, en los dos capiteles de la ventana de tramontana vemos a pájaros situados a ambos lados de una copa, en la que están bebiendo.


El ábside está decorado con un friso de arcos ciegos típicamente lombardos. Están acabados en pequeñas ménsulas en las que se esculpieron cabezas humanas, a excepción de la central, que tiene una cabeza de oso.


Por encima de este friso vemos una cornisa decorada con motivos geométricos, a base de círculos concéntricos.


En la época bajomedieval se fortificó todo el edificio con almenas y matacanes. También la cabecera fue fortificada, construyendo una torre sobre el ábside principal.


Los ábsides laterales son mucho más pequeños, pero siguen la decoración típicamente lombarda, con arcos ciegos y lesenas. En la parte central del tambor absidal se abre una ventana de medio punto y doble derrame. El ábside del lado sur fue reconstruido durante las obras de restauración que se hicieron a mediados del siglo XX.


El campanario es otro de los elementos destacados de Sant Miquel de Fluvià. Es una gran torre de planta cuadrangular, situada al norte del templo, pero separada de la nave lateral por unos pocos centímetros. Inicialmente era una torre exenta, pero cuando se fortificó el templo se unió al él con dos pequeños muros y se abrió una puerta en el muro norte del transepto. Está hecho con sillares bien tallados, a diferencia de la iglesia, que hace pensar que se construyó posteriormente, ya bien entrado el siglo XII.


Está formada por un alto podio sobre la que se levantan tres pisos, al que posteriormente se le añadió un cuarto cuando se fortificó el templo. En el zócalo sólo se abren tres ventanas, una en cada muro, de un solo sesgo.


Se cree que los sillares utilizados para la fortificación, diferentes al resto de la torre, fueron reaprovechados del claustro, que se derribó parcialmente cuando se fortificó el edificio.


En el primer piso hay dos ventanas en cada uno de los muros, a excepción del muro sur, que no tiene ninguna abertura en ninguno de los pisos.


En los dos pisos superiores podemos ver dos pares de ventanas geminadas en cada muro. La separación entre los pisos se hace mediante decoración lombarda a base de un friso de dientes de sierra y arcos ciegos.


Algunos de los capiteles mensuliformes de las ventanas geminadas presentan pequeños relieves geométricos, flores y cabezas humanas.


En el siglo XVI el templo sufrió algunas alteraciones, como por ejemplo la construcción de una nueva puerta de acceso en estilo gótico, pero ya con claras influencias renacentistas. En el dintel consta su fecha de construcción, 1532.


Esta dintel está mutilado, pues recibió el impacto de una bala de cañón.


Destacan las representaciones de ángeles y bestias en los montantes.


Junto a la puerta vemos una lápida sepulcral de 1258.


También en el siglo XVI se construyó un coro elevado en la parte más occidental del templo. Destaca la clave de bóveda donde se esculpió un Agnus Dei.


A mediodía del templo se levantaba el claustro y las dependencias monacales. Desgraciadamente, estas fueron destruidas en gran parte cuando se fortificó el templo, pues se construyó un foso que lo rodeaba y que conllevó la eliminación de la galería norte del claustro y buena parte de las este y oeste.


Con el paso de los siglos, este espacio pasó a manos particulares y se convirtió en un huerto. Por suerte, en los últimos años se ha procedido a comprar este espacio y hacer excavaciones arqueológicas que han permitido interpretar los restos encontrados.


También se aprovechó para derribar la sacristía, que había sido añadida al lado sur del transepto.


En el claustro se ha identificado el perímetro del patio interior, pues en algunos sectores se ha conservado el podio.


Durante las excavaciones y con anterioridad se han localizado algunos capiteles que formaban parte del claustro. En el interior del templo se conservan algunos.

Capitel del claustro Capitel del claustro

Capitel del claustro Capitel del claustro

Capitel del claustro


También podemos encontrar tres en el Museo Nacional de Arte de Cataluña: uno en la exposición permanente y dos en las reservas.


En algunas casas particulares del municipio también se han podido localizar algunos capiteles, pues las dependencias de la canónica fueron utilizadas por la gente del pueblo como almacén de piedra durante los años de abandono del cenobio.

De las dependencias monásticas no queda casi nada. Se ha podido localizar el espacio de la sala capitular y también el del refectorio y la cocina.


En el muro sur del templo y hasta hace poco cegada, encontramos la puerta que comunicaba el claustro con la iglesia. Está formada por un arco de medio punto adovelado y un tímpano hecho con opus reticulatum, es decir con sillares romboidales. Desconocemos si es original o fruto de alguna reconstrucción.


En este mismo muro se abren dos ventanas de medio punto coetáneas del templo.


En el interior del templo podemos ver un pila bautismal totalmente lisa.


También encontramos una interesante pila de agua bendita del siglo XVI. Se cree que era un capitel tardogótico, de forma lobulada y con cabezas humanas esculpidas, que fue vaciado para desarrollar esta nueva tarea. Bajo suyo se ha colocado una ménsula esculpida con la figura de un atlante del mismo siglo.


No se conserva en el templo si no en el Museo de Arte de Girona, un bloque de piedra arenisca esculpido, que servía para coronar alguna ventana. Está decorado con elementos vegetales. En el museo aparece fechado en el siglo X, pero no está clara su datación, pues es un tipo de decoración muy utilizada desde época románica hasta el gótico.

 



También en este museo encontramos expuesto un pequeño jarrón de vidrio, posteriormente utilizado como lipsanoteca. Está decorado con unas sencillas estrías verticales. Fue utilizado en el momento fundacional del templo, el 14 de octubre de 1066.


Ya fuera de la exposición también se conserva una lipsanoteca de madera, en este caso en bastante mal estado de conservación y muy fragmentada. Tenía forma cilíndrica ligeramente abombada.