Provincia de Girona


Santa Maria de Colomers
(Colomers, Baix Empordà)

42º 5,150'N ; 2º 59,279'E    




Las primeras noticias de este templo las encontramos en 844, en un precepto de Carlos el Calvo, donde hacía constar la dependencia de la celda monástica de columbario del monasterio de Sant Medir. Este cenobio se trasladó el año 949 a Santa María de Amer. A partir de entonces pasó a depender de la comunidad benedictina de Amer. Desde principios del siglo XIII se convirtió en parroquia de Colomers. En 1384 sufrió un incendio y se acusó al conde Joan de Empúries estar detrás de este hecho, pues estaba enfrentado con el rey Pedro III.


El templo actual data del siglo XI, aunque fue muy modificado entre los siglos XVI y XVII, cuando se añadieron las capillas laterales. Está formado por una única nave acabada en un ábside semicircular.


La bóveda absidal ha sido reconstruida. En cambio, la nave conserva la bóveda original, de perfil apuntado, que arranca de una sencilla moldura.


En unas obras de restauración realizadas entre los años 1970 y 1973 se descubrió el elemento más interesante del templo. Nos referimos a la parte interior del ábside, oculto por un retablo del siglo XVIII. Está decorado con unos arcos ciegos apoyados en doce columnas con los capiteles esculpidos con motivos vegetales, animales, vegetales y geométricos. Sólo se conservan algunos capiteles originales enteros, los demás se han repuesto total o parcialmente, tomando como modelo los originales. Las columnas están adosadas a pilares, que tienen unas impostas decoradas con ajedrezados y otros motivos geométricos.


Cuatro capiteles son del tipo corintio, con palmas.


Otro capitel también es de tipo vegetal, con palmetas que se entrelazan con motivos geométricos. En el lado opuesto del presbiterio se colocó una reproducción de este capitel durante la restauración del ábside.


Otro de los capiteles presenta cabezas de animales en la parte central. La parte inferior del capitel es lisa.


El último es el más interesante, pues está decorado con figuras humanas. En la parte central encontramos a un personaje con los brazos elevados, cogiendo un tallo que recorre el capiteles por la parte alta.


Le flanquean dos hombres barbados agachados y con las manos en las rodillas, que sostienen con la cabeza los elementos decorativos que hay en los ángulos.


Durante esta campaña de restauración también se localizó el fragmento de un arco de medio punto, situado en el brazo norte del presbiterio, que probablemente formaba parte de una construcción anterior.


Se cree que el ábside estaba decorado externamente siguiendo el estilo lombardo con arcos ciegos y lesenas, pero sólo se ha conservado la parte baja de una lesena.


En época moderna fue fortificado, duplicando su altura.


Una de las ventanas mejor conservada del ábside se abre en el lado norte, tallada en un único bloque de piedra. El ábside tenía inicialmente tres ventanas de medio punto y un solo derrame.


La fachada se reformó en época barroca, pero aún se pueden ver las lesenas que la decoraban en época románica. Desgraciadamente no nos han llegado las arcos lombardos que había entre ellas.


La ventana central ha sido reconstruida. En su lugar había un hornacina con una imagen barroca de la Virgen María Assumpta, que actualmente se conserva en el interior del templo.


El campanario de torre también es un añadido posterior y se terminó a principios del siglo XIX.


El templo guarda unos interesantes retablos barrocos, recientemente restaurados. A pesar que se quemaron sus imágenes durante la Guerra Civil, se conserva su estructura y policromía.


También se conserva una interesantísima cajonera en la actual sacristía, también de época barroca, pero con motivos decorativos típicamente renacentistas.


Esta sacristía, inicialmente fue una capilla lateral y por este motivo fue decorada con pinturas, de tipo popular, que narran el ciclo de la Pasión de Cristo.


También podemos ver una antigua pila de aceites y una pila de agua bendita, decorada con un friso de arcos ciegos.


A pocos metros de la iglesia, encontramos el único vestigio que se conserva de la muralla medieval. Se trata de uno de sus portales, del que queda en pie el arco de medio punto adovelado.