Provincia de Girona


Monasterio de Santa Maria de Cervià
(Cervià de Ter, Gironès)

42º4,060'N ; 2º 54,745'E     





El priorato de Santa María fue fundado en 1053 por Silvi Llobet, señor de Cervià, bajo la regla de San Benito. La iglesia se dedicó a la Virgen María, al arcángel San Miguel, a San Pedro y San Pablo. Dos años más tarde el monasterio pasó a depender del de San Miguel de la Clusa, en Italia. Esta dependencia se prolongó hasta el siglo XVI, cuando pasó a ser tutelado por Santa María de Ridaura. En el siglo XVIII se unió a Sant Pau del Camp, de Barcelona, situación que se mantuvo hasta la desamortización de 1835 en que pasó a manos particulares.


La iglesia, situada en el extremo norte del conjunto monástico, tiene planta basilical de tres naves, rematadas al este por un transepto cubierto con bóveda de cañón, que no corta la nave central pero si las laterales. En él se abren tres ábsides semicirculares, el central más grande y más alto.


La nave central está cubierta con una bóveda de cañón, reforzada por un único arco toral, situado a la altura del transepto, en la segunda hilera de pilares. Estos tienen planta cruciforme, con los brazos paralelos a la nave más largos. Sorprende ver que el arco toral es mucho más delgado que el pilar en que descansa. También es curioso no encontrar ningun arco toral a la altura de los primeros pilares. Esto puede responder a diferentes etapas constructivas ya la poca destreza de los diferentes maestros de obra.


La nave principal tiene el doble de altura que las laterales, algo nada común en los templos románicos catalanes. La del lado norte está cubierta con bóveda de cuarto de círculo, mientras que la del lado sur tiene bóvedas de aristas.


Los ábsides están reforzados por unos pilares en forma de lesena. Estas formaban parte de la decoración de los ábsides, que no se llegó a completar, pues no se hicieron los arcos ciegos que debían coronar sus muros.


El ábside central está iluminado gracias a las tres ventanas que se abrieron en su tambor.


En los ábsides laterales encontramos una única ventana de medio punto en la parte central.


Todas ellas son abocinadas por la parte interior. La parte inferior tiene forma escalonada.


En 1999 se procedió a restaurar el templo y al empezar a repicar las paredes se localizaron varios fragmentos de pinturas murales, que en 2002 fueron restaurados y consolidados. En el ábside sólo se localizaron pinturas en el intradós de dos de sus ventanas, donde vemos franjas amarillas y rojas.

Los fragmentos más importantes se encontraron en los muros norte y sur del transepto. Desgraciadamente su estado de conservación es bastante deficiente, pues se realizaron numerosas perforaciones para permitir una mejor adherencia de las capas de cal que se fueron colocando encima a lo largo de los siglos. Las pinturas están fechadas ya avanzado el siglo XII o principios del XIII.

En el brazo sur del transepto podemos entrever una Crucifixión, que desgraciadamente no se ha conservado entera, ni tampoco las escenas que la acompañaban. Sólo se ha conservado la parte superior del Cristo, representado con anatomía muy esquemática según la tradición bizantina.


A ambos lados de la cabeza de Cristo vemos unas representaciones antropomorfas del Sol y de la Luna, en un círculo de color amarillo.


Completan la escena seis ángeles, dispuestos en dos grupos de tres después del Sol y de la Luna. En el lado derecho sólo se conservan dos, por que se abrió una ventana en época moderna.


A la izquierda y bajo el nivel de los ángeles, se vislumbra una escena formada por nueve personajes. Mejor conservado encontramos un fragmento rectangular de color amarillo, que se cree podría formar parte de la cruz de Cristo. Una posible escena sería la subida al Calvario con Simón de Cirene llevando la cruz.


En el lado norte del transepto han conservado más fragmentos pictóricos, pero en un estado más malo.


En la parte central observamos la Maiestas Domini, rodeada por las figuras del Tetramorfos.


En la parte superior derecha de Cristo vemos a San Mateo, que lleva el libro del Evangelio. Al otro lado, aunque muy deteriorada vemos el águila de Juan, que también sostiene con las garras el Evangelio.


Debajo de San Mateo vemos lo que parece un león que lleva un libro rojo, aunque muy erosionado. Corresponde a la figura de San Marcos. No se ha conservado prácticamente nada del toro de San Lucas. Apenas se adivinan sus patas delanteras, que también sostienen el libro del Evangelio.


Aparte de Cristo y del Tetramorfos, también se representaron escenas del Nuevo Testamento. Desgraciadamente se encuentran en muy fragmentarias o en muy mal estado de conservación. Podemos identificar la escena de la Anunciación a la derecha de la Maiestas Domini y el Tetramorfos.


El registro inferior seguramente se iniciaba con la Visitación, de la que no se ha conservado nada. A continuación estaría el nacimiento de Cristo, del que se ha conservado la figura de San José y parte de lecho donde estaría reposando María. Separada por una columna, había otra escena, prácticamente desaparecida, que los estudiosos afirman que se correspondería con la matanza de los inocentes.


La última escena que se ha conservado tampoco es fácil de interpretar debido a su estado fragmentario. La tesis más defendida es que en este espacio se representa la resurrección de Lázaro, aunque no todos los estudiosos la comparten.


Podemos encontrar otros fragmentos de decoración pictórica en algunos de los pilares del templo. En este caso de factura posterior, hacia el siglo XV. En el pilar más occidental de la nave norte encontramos lo que podría ser otra representación de la Anunciación.


En otro de los pilares encontramos un personaje, pero se encuentra tan erosionado que es imposible identificarlo.


También encontramos restos de pintura en otros pilares. En este caso encontramos bandas rojas y amarillas como las de las ventanas del ábside principal.


Otro de los elementos interesantes de este templo lo encontramos en el sector occidental de la nave sur, donde se conserva el pavimento hecho con guijarros, que trazan elementos decorativos de tipo geométrico.


En el muro norte se conserva el sepulcro de Beatriz de Cervià, muerta en 1333.


La puerta principal del templo se encuentra en el muro oeste. Tiene la forma característica de las puertas gerundenses del siglo XII, formada por una abertura rectangular sobre la que encontramos un dintel y tímpano lisos, enmarcados por dos arcos de medio punto dovelados, el exterior protegido por un sencillo guardapolvo. En el tímpano se esculpió con posterioridad un escudo. La puerta, aunque la madera corresponde a la última restauración, aún conserva la forja de tradición románica con tallos terminadas en volutas.


En el muro norte encontramos otra puerta, de menores dimensiones, formada por un sencillo arco de medio punto. Se cree que esta puerta comunicaba con el cementerio de los monjes. Durante siglos ha sido cegada, pero durante la última restauración se volvió a abrir, convirtiéndola en una ventana.


En el muro sur encontramos una puerta de las mismas características, que comunica el templo con el claustro.


El claustro está adosado al muro sur de la iglesia. Se cree que sólo se edificaron dependencias en los lados sur y este.


De las galerías originales sólo se conserva la del lado norte y una parte de la del lado oeste. El resto se reformaron durante la época bajomedieval, suprimiendo las pequeñas arcadas por unos grandes arcos de medio punto.


Las galerías de la etapa altomedieval están formadas por grupos de cuatro arcos de medio punto, apoyados en columnas con los capiteles mensuliformes, lisos y con un collarín en la unión con el fuste de la columna.


En el Museo de Arte de Girona se conservan dos capiteles procedentes de este claustro, si bien no son de la misma estructura y forma de los que se conservan in situ.


 

En el muro este del claustro se conserva una ventana geminada, hoy cegada, que seguro comunicaba con una estancia noble del cenobio, como podría ser la sala capitular.


También se conservan algunas de las puertas a las diferentes estancias monásticas, algunas de las cuales han sido restauradas. Destaca la de la cocina, donde vemos el escudo de los Cervià.


En la actualidad el monasterio es la sede del ayuntamiento de la ciudad y también se alojan algunos servicios sociales.


Queremos pedir disculpas por la poca calidad de algunas imágenes de las pinturas. Estas fueron hechas durante una visita guiada en el año 2013, con el tiempo muy, muy justo y con la iluminación del templo, que no es la más indicada para poder disfrutar correctamente. Esperamos poder volver algún día con más tiempo y poder así mejorar las imágenes.