Provincia de Girona


Basílica de Santa Maria de Castelló
(Castelló d'Empúries, Alt Empordà)

42º 15,638'N ; 3º 4,569'E    




Encontramos la primera referencia de este templo en un documento de compra-venta de unos terrenos situados junto a Santa María de Castelló, en el año 1007. Por lo tanto, debemos suponer que en este lugar existía un templo desde mucho antes que se construyera el actual. Sabemos que una iglesia en este lugar fue consagrada en 1064. Probablemente esta consagración fue propiciada por alguna reforma importante del templo existente.

El edificio actual pertenece a una reforma posterior, realizada entre los siglos XIII y XV. El esplendor de este nuevo templo sorprende en una población tan pequeña como Castelló d'Empúries. En aquellos momentos, los condes de Empúries, hacía dos siglos que habían abandonado la ciudad costera de Empúries debido a los numerosos ataques de los piratas y querían recuperar la sede episcopal. Así pues, construyeron una catedral que fuese digna. Desgraciadamente para Castelló, el obispo de Girona nunca aceptó la división de su territorio, a pesar de disponer de una bula papal favorable a esta nueva diócesis. En el 2006 el templo recibió el reconocimiento de basílica.


El templo actual se empezó a construir el 13 de febrero de 1261 pero no se terminó hasta bien entrado el siglo XV. Su primer arquitecto fue Reinald de Chartes, que fue el encargado de sustituir el anterior templo románico. Parece que las obras no avanzaron mucho y no es hasta principios del siglo XIV que las obras toman otro ritmo bajo la dirección del maestro de obras Pere, de Torroella de Fluvià.

Nos encontramos ante un templo espectacular, pero con una composición nada uniforme. Si nos fijamos en la cabecera, que fue lo primero que se construyó, presenta ciertas irregularidades y no parece encajar con el resto del proyecto catedralicio.


La cabecera está formada por un único ábside poligonal sin girola, en contra de lo que era habitual en templos de estas características e iluminado por siete grandes ventanales.


Sólo el central ha conservado parte de sus vitrales originales del siglo XIV donde se narran escenas de la vida de Cristo.


En los tres espacios centrales se abren capillas radiales, donde se hacen patentes algunas indecisiones a la hora de ejecutar esta cabecera, pues presentan soluciones y dimensiones diferentes.


Desgraciadamente, el exterior del ábside es una de las partes más deterioradas del templo y necesita una restauración urgente.


Este ábside está flanqueado por dos absidiolos, que se abren a las naves laterales y que no destacan en planta.


Destaca la construcción de las naves laterales, que en los dos primeros tramos más cercanos a la cabecera tienen la mitad de altura que en el resto del templo. Este fue el tramo que se construyó primero y se hizo siguiendo el modelo francés de templo gótico.


En algunas de las columnas de este tramo podemos ver cabezas esculpidas con caras grotescas.


Se desconoce cuál fue el motivo por el que se cambió el proyecto inicial, pero sin duda fue un acierto, pues la visión del templo desde los pies de la nave es espectacular. Así pues, se abandona el modelo francés con unas naves laterales muy bajas y se opta por lo que será característico en el gótico catalán, haciendo las naves laterales casi tan altas como la central.


El templo tiene planta de salón con tres naves, como hemos comentado de altura similar, separadas por unas grandes columnas circulares muy esbeltas, donde descansan los nervios de las bóvedas y los arcos formeros. Sorprende la utilización de las columnas circulares y no las octogonales más características del gótico.


Como es habitual en el gótico catalán, se aprovechó el espacio entre contrafuertes para instalar capillas laterales.


Las naves están cubiertas por bóvedas de ojiva con nervios y claves decoradas, donde se ven representados escudos heráldicos, motivos florales o historias bíblicas. Las más cercanas a la cabecera tienen esculpido una cabeza humana en la parte cilíndrica.


En cuanto a los elementos románicos, podemos ver el acceso a la sacristía, formado por un estrecho paso rectangular, cubierto por una bóveda de cuarto de círculo y una estancia a la derecha del ábside, que probablemente era la sacristía del templo románico .


Pero el elemento más interesante es una doble pila bautismal, situada a la entrada del templo. Hasta hace pocos años se consideraba que era una obra del siglo XI, pero el historiador local José María Gironella localizó los documentos del encargo de esta pila. A principios del 1310 se firmó un contrato entre tres clérigos de Santa María de Castelló y Arnau Font, un cantero al que se le encargó la realización de una pila bautismal similar a la de la catedral de Girona en un periodo de cinco meses. Por documentos de la época sabemos que la pila gerundense estaba formada por dos recipientes: uno grande y uno pequeña. Las tapas de madera fueron recubiertas de cuero en 1573.


Está tallada en un único bloque de piedra y está decorada con unos arcos ciegos de medio punto. En el momento en que se construye la pila ya no se practica el bautismo por inmersión y por lo tanto nos queda la duda de saber por qué se hizo una pila tanto grande. Se cree que la pequeña era la que se utilizaba para bautizar y la gran era simplemente un depósito de agua bendita.


El propio José María Gironella afirma que una pica conservada en la sacristía, podría ser obra del mismo cantero, Arnau Font.


También se había considerado hasta hace poco como románica o de transición al gótico la torre campanario. Como en el caso de la pila bautismal, según los documentos conservados en el fondo notarial de Castelló d'Empúries del Archivo Histórico de Girona, el campanario se levantó en el siglo XIV. De hecho, una parte de sus columnas fueron realizadas por el mismo cantero que la pila bautismal, Arnau Font.


Por suerte, en los últimos años, se ha restaurado profundamente el campanario, pues presentaba diversas patologías que hacían peligrar su integridad.


Tiene la apariencia de un campanario lombardo con una altura de unos 30 metros divididos en 5 pisos. Los dos primeros no presentan aberturas. En cambio, en los dos siguientes encontramos ventanales triforados con columnas lisas y capiteles, de pequeñas dimensiones, decorados con motivos geométricos y vegetales.


Algunos de estos capiteles y columnas se substituyeron durante la restauración. Podemos encontrar dos capiteles en el museo del templo.


En el piso superior, se repetía esta disposición, pero a finales del siglo XVIII se sustituyeron las ventanas de los lados oeste por una única apertura y en los lados este y sur por dos ventanas de medio punto. En el muro norte todavía se conservan las tres ventanas originales.


Los diferentes pisos están separados por una moldura, debajo de la cual hay un friso de dientes de sierra y unas series de arcos apuntados y con decoración gótica. Los arcos están apoyados en ménsulas, esculpidas con cabezas humanas, motivos vegetales y geométricos.


Corona el campanario una terraza con almenas de carácter decorativo.


En el presbiterio encontramos un interesante retablo de alabastro hecho durante la segunda mitad del siglo XV. La presencia de las capillas radiales en el ábside condicionó la estructura del retablo, pues también se esculpieron las paredes laterales. Desgraciadamente, durante la ocupación francesa el retablo sufrió algunos desperfectos.


En realidad todo el retablo está confeccionado como un apoyo a la hornacina donde se venera la imagen de la Virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad.


Destaca la finura de sus rostros, donde aún se conservan restos de policromía.


Rodean a la Virgen una docena de ángeles músicos distribuidos de tres en tres.


Justo debajo de la Virgen encontramos el Ecce Homo sostenido por un ángel. A la izquierda encontramos en la imagen de la Dolorosa y a la derecha a San Juan.


También se esculpieron dos ángeles en el registro inferior.


A ambos lados de estas imágenes encontramos cuatro escenas de la Pasión de Cristo, una de ellas en el lateral. Estas son las partes más dañadas de todo el retablo. De izquierda a derecha vemos la Santa Cena en el lateral, el beso de Judas, la flagelación, el camino del Calvario, la Crucifixión, el descendimiento de la Cruz, la Piedad, y en el lateral derecho el Santo Entierro.


En la predela se representaron unos ángeles que sostienen los símbolos de la Pasión: una columna, un látigo, un martillo, una lanza, unas tenazas, unos clavos, la corona de espinas y la Cruz. También otros ángeles que sostienen el escudo de la ciudad de Castelló o los símbolos de los benefactores del retablo: un plato con el pan marcado y otro en acción de rebanarlo.


Entre las hornacinas donde se alojan las escenas y los ángeles había dieciocho figuras del Antiguo y Nuevo Testamento, de las que sólo se han conservado tres San Pablo, San Mateo y probablemente la de San Andrés.


Vale la pena detenerse un buen rato ante este retablo y disfrutar de todos los detalles escultóricos.


La parte posterior del retablo no presenta ningún interés pues está decorada simplemente con pinturas barrocas de muy poca calidad artística.


Actualmente en el presbiterio encontramos dos sepulcros de la familia condal de Empúries. Originariamente se encontraban en el convento de los dominicos que había fuera de las murallas de la villa. En el año 1733 fueron trasladados al nuevo convento de Santo Domingo, construido dentro de la población y aprovechando algunas dependencias del antiguo palacio condal. Posteriormente y debido a la desamortización del convento, se trasladaron a la iglesia de Santa María, donde se colocaron detrás del altar. En el 2002 se ubicó en el lugar donde los podemos contemplar actualmente. Corresponden a las sepulturas de los condes Ponç VI y Pere II.


En las capillas radiales del ábside encontramos otros enterramientos.


Cierra el presbiterio una interesante reja hecha en 1544.


Por último hablaremos de la fachada, que fue la última parte que se construyó. La portada fue esculpida en el siglo XV en mármol blanco.


Hasta hace pocos años se atribuía la autoría de esta portada a Antoni Antigó, pero estudios recientes parecerían indicar que habría sido obra de Pere de Santjoan.


Está formada por seis arquivoltas, decoradas con motivos vegetales. La más exterior presenta un gran florón en la parte central. Bajo las arquivoltas y protegidos por doseles calados encontramos los doce apóstoles.


La imagen situada más a la izquierda corresponde a san Judas Tadeo. Es una talla moderna hecha para sustituir a la original, que se conserva en el museo.


Su mal estado de conservación se debe a que durante años se le confundió con Judas Iscariote y por lo tanto la gente le tiraba piedras.


En el tímpano vemos representada la adoración de los Reyes Magos. Vemos también una figura femenina en el lado izquierdo, probablemente la condesa que favoreció su construcción, de la que no conocemos el nombre.


La fachada se concibió con dos torres flanqueándola. Se alzó el primer tramo de las dos, pero la guerra civil catalana del siglo XV detuvo su construcción. En este tramo encontramos dos arcosolios de arco apuntado en cada torre, destinados a contener osarios. Encima encontramos dos óculos decorados con tracerías góticas. Posteriormente, dentro del siglo XV, se levantaron dos cuerpos más en la torre norte, coronada con almenas de carácter decorativo. Las aberturas rectangulares son de factura moderna.



En la visita que realizamos durante el mes de abril del 2012, pudimos ver dos elementos que hasta ese momento o bien no habíamos observado, o bien han sido descubiertos recientemente. Uno de ellos es él que parece una pila de agua bendita decorada con motivos heráldicos y animales. Actualmente está situada cerca del altar.


Junto a la puerta sur del templo había una mesa de altar. Su ubicación y estado de conservación nos hacen pensar que ha sido descubierta recientemente. Desgraciadamente ha perdido una de sus esquinas.


Vale la pena dar un paseo por el pueblo donde podemos encontrar otras edificaciones medievales destacadas como la Lonja o el Consulado de Mar, el Palacio de los condes, la prisión, el Convento de Santa Clara, el Convento de Santo Domingo o el Puente Viejo.