Provincia de Girona


Castillo de Carmançó
(Vilajuïga, Alt Empordà)

42º 20,407'N ; 3º 5,546'E




El castillo se menciona por primera vez en el 1078, en el testamento del conde de Empúries Ponç I. En 1128, el conde Ponç Hug II inició una serie de enfrentamientos con sus vecinos: el conde de Besalú, el obispo de Girona, el vizconde de Peralada, ... Estos conflictos provocaron la intervención del conde de Barcelona, ​​Ramón Berenguer III, que puso sitio al castillo de Quermançó, donde se había refugiado el conde de Empúries. Este fue vencido y preso. Sin embargo, diez años más tarde inició un nuevo conflicto, que terminó de la misma manera. Entonces fue obligado por Ramon Berenguer IV a destruir el castillo. Parece que esta orden no se acabó cumpliendo, pues la fortificación aparece citada en un pacto entre el conde de Empúries y el de Rosselló del 1154.


Quermançó jugó un papel muy importante en las diferentes guerras del siglo XIII contra los franceses. El 1285 resistió un importante ataque, pero tres años más tarde fue parcialmente destruido. En 1292, Jaume II decide dejar una guarnición fija de doce hombres en el castillo.


En 1472 fue ocupado por tropas leales a Joan II durante la guerra civil catalana. Poco después fue abandonado, hasta que en 1808 fue ocupado por las tropas napoleónicas, que reforzaron sus defensas y lo utilizaron como almacén de armas y municiones. En 1814 el Mariscal Suchet ordenó volarlo al retirarse las tropas francesas.


El castillo que podemos observar es el fruto de las diversas fases constructivas y destrucciones que ha sufrido el monumento. Dentro del recinto fortificado se han encontrado restos de cerámica y fragmentos de pavimento de época romana, pero se cree que este lugar ya estaba habitado con anterioridad.


Al dirigirse hacia el castillo desde la carretera, nos encontramos con una torre circular, hoy exenta y parcialmente en ruinas.


Si seguimos el camino de subida, pasamos al lado de otra torre circular. En este caso tampoco la podemos contemplar completa, pues fue derruida parcialmente en época moderna, para facilitar la defensa del castillo. Se cree que formaban parte de un segundo anillo de murallas, que incluía un pequeño núcleo de población.


Una vez dentro del recinto fortificado, destaca la torre maestra. Esta alza en el extremo suroeste del castillo.


Su base se puede datar hacia el siglo XIII, si bien la torre actual se construyó en el siglo XIV o principios del XV. Es una torre de planta cuadrada, que conservan unos seis metros de altura.


Interiormente estaba dividida en dos plantas, como se puede deducir por los agujeros donde iban las vigas de madera. Las ventanas del nivel superior parecen de factura posterior a la torre. En época napoleónica se reformó la parte superior, donde probablemente se construyó un nuevo piso, hoy desaparecido.


El piso inferior estaba dividido en dos estancias rectangulares, que debido a la base rocosa de la colina están en cotas diferentes. Así pues, la cámara del sector de poniente está más elevada que la del lado de levante.


Se cree que cumplía funciones defensivas, aunque algunas fuentes apuntan que después de las reformas del siglo XV se convirtió en la torre del homenaje.


Junto a la torre maestra encontramos una estancia conocida como la sala central. Hasta hace unos años se consideraba que esta estancia era la capilla del castillo con el argumento de que el lado este se levantaba una espadaña.


Probablemente esta afirmación se hacía por que no se podía acceder al piso superior del castillo, donde estaba el patio de armas y desde donde podemos ver claramente la supuesta espadaña. Si nos acercamos a este muro vemos que en realidad es una puerta de acceso, de factura moderna.


Es una sala de grandes dimensiones de casi quince metros de largo y siete y medio de ancho, que como se puede ver en el muro de poniente estaba dividida en dos plantas.


Las tropas napoleónicas modificaron considerablemente esta sala, pues eliminaron la división en dos plantas para hacer una sola y realizaron una nueva cubierta con bóveda de azulejos. Probablemente es en este momento que se abre la puerta que permite la comunicación de la sala con el patio superior.


Durante las últimas excavaciones arqueológicas se localizaron dos muros del siglo X y que formaban parte del primer recinto fortificado, que se cree que tenía planta pentagonal.


Al norte de la sala central encontramos una estancia de grandes dimensiones, que llega a los treinta y siete metros de longitud y unos diez de ancho, con unos gruesos muros. Fue construida en el siglo XV, el momento de máximo esplendor del castillo.


Tenía cubierta de madera, apoyada en arcos apuntados de diafragma, del que quedan los rastros en el muro sur. Durante las obras del año 2003 este espacio quedó fuera de la campaña de excavaciones y por tanto no podemos saber más sobre sus usos, su estructura o posible división interna.


En el muro oeste se abría un gran ventanal, desgraciadamente parcialmente derruido.


Se accedía a ella por una gran puerta abierta en el sector más occidental del muro sur.


En el ángulo noroeste, en el muro exterior, podemos ver un sillar donde se esculpió el escudo de los Empúries.


Ante la sala central y la torre maestra encontramos una gran explanada elevada. Este patio se construyó también en el siglo XV, dejando enterradas algunas estancias, que eran el núcleo del primitivo castillo. En esta explanada, se construyó una cisterna en época moderna, probablemente aprovechando la estructura de una anterior.


Nuestra primera visita al castillo fue en 1999, cuando el edificio estaba abierto y te podías pasear, con más o menos dificultad y riesgo por sus salas. Al volver a subir en 2007 nos encontramos con la puerta cerrada y un cartel de obras. La última visita fue en el 2018, en el marco de las visitas a espacios medievales del Empordà y acompañado entre otros de su propietario y hemos podido ver el resultado de las excavaciones y la evolución del monumento. Por este motivo hemos decidido mantener algunas de las fotografías de los diferentes momentos en que hemos visitado el recinto y hacer patente la evolución que ha sufrido en estos últimos años.


Desgraciadamente, el castillo es de propiedad privada y por lo tanto sin los recursos necesarios para poder poner en marcha nuevas campañas de excavación en la explanada superior, que podrían aportar más información sobre el primitivo castillo y en la sala norte, construida en el momento de máximo esplendor . Así pues, estas ruinas agonizan pesar de la buena voluntad del propietario, empeñado en devolverle la dignidad a estas piedras viejas y llevar a cabo el viejo sueño de Dalí de construir en este castillo el órgano de la tramontana.