Cantabria


San Facundo y San Primitivo de Silió
(Molledo)

43º 08,911'N ; 4º 01,109'O    




El lugar de Aselió aparece documentado por primera vez en 1019, cuando una tal Sendino donó al monasterio de Santillana unas casas que estaban por la zona. La primera mención de la iglesia de los santos Facundo y Primitivo data del 1068, cuando el rey Sancho II de Castilla concedió este templo al obispo Simón II junto con otros de la zona para que pudiera restaurar la iglesia de Oca (entonces sede episcopal) con sus rentas. Esta sede episcopal se trasladará a Burgos en 1075.


En 1120 encontramos documentado el monasterio de Silió como una posesión de la mitra burgalesa, por donación de la reina Urraca. Esta donación fue confirmada por el rey Alfonso X en 1285.


De este cenobio sólo conservamos la iglesia, que ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos, que principalmente han afectado a la nave. El ábside es la parte más interesante de este templo y que demuestra la importancia que tuvo en su momento. Este está precedido de un amplio tramo presbiteral.


Exteriormente, el ábside está dividido en tres espacios gracias a la presencia de dos columnas, que se alzan sobre un pilar prismático. Esta división también es manifiesta entre el ábside y el presbiterio. Dos impostas recorren horizontalmente el ábside, una por debajo de las ventanas y la otra a la altura de los cimacios. Ambas están decoradas con ajedrezados. La superior recorre el arco de la ventana a modo de guardapolvo.


Estas columnas que sirven de separación del tambor absidal tienen sus capiteles esculpidos. El capitel situado más al sur presenta una decoración a base de volutas y bolas con capucha. El segundo capitel tiene representada la lucha entre dos animales bajo unas volutas. El tercer capitel tiene una decoración a base de dos pelícanos que se  pican a sí mismos. El último está decorado con volutas, los tallos de las cuales se cruzan entre sí.

Capitel del ábside   Capitel del ábside

Capitel del ábside   Capitel del ábside


En cada una de las tres calles en que se divide el tambor absidal, hay una ventana. Son de medio punto y abocinadas, decoradas con una arquivolta en forma bocel, que se apoya en dos columnas con los capiteles esculpidos.

ventana sur    ventana norte

ventana central


El capitel izquierdo de la ventana de mediodía tiene representados a cuatro personajes, dos por cara, bajo unas volutas. Los dos de la cara frontal parecen monjes y uno de los dos tiene la mano derecha alzada en actitud de bendición. En la cara interior vemos a dos criados, que llevan un cubo con la ayuda de dos palos. El capitel del lado derecho presenta una decoración similar. En este caso los cuatro personajes son clérigos. Los dos de la cara frontal parece que están haciendo algún tipo de ritual, pues el de la izquierda tiene alzada la mano de ese lado y la derecha colocada sobre el pecho. El otro monje le pasa la mano izquierda por detrás del hombro, mientras mantiene la derecha sobre su pecho.

Capitel de la ventana sur    Capitel de la ventana sur

La ventana central presenta unos capiteles básicamente de temática vegetal. Destaca el cimacio del capitel izquierdo que tiene una decoración a base de cinco cabezas humanas. El capitel está decorado con volutas entre las que encontramos dos cabezas humanas más. En un nivel inferior vemos una piña y otros frutos. El capitel del lado derecho tiene el cimacio de tipo floral. En la cesta volvemos a ver volutas y frutos, en este caso redondos (¿manzanas?).

Capitel de la ventana central    Capitel de la ventana central

La ventana norte presenta unos capiteles a base de bestias. En el lado izquierdo vemos, bajo el cimacio floral, dos cabezas de leones y una voluta entre ambos. A continuación encontramos dos leones, con las cabezas tocándose en el ángulo del capitel. Justo debajo de las cabezas de los animales hay una cabeza humana, personaje que coge con sus manos una pata delantera de cada león. En el capitel derecho vemos a tres monos con la boca abierta, sobre los que encontramos dos cabezas de león y volutas.

Capitel de la ventana norte    Capitel de la ventana norte

Tanto el ábside como el presbiterio conservan la cornisa original y los canecillos donde esta se apoya. Si empiezamos nuestro recorrido por el lado del presbiterio sur podemos ver a una cabeza de animal feroz, un canecillo decorado con caveto, un perro o un lobo, una mujer sentada que se toca los pechos con la mano derecha y un hombre tocando el rabel .

Canecillos esculpidas    Canecillos esculpidas

Ya en el ábside encontramos una voluta, una cabeza humana con barba y bigote, una cabeza de caballo, tres volutas y dos rollos verticales.

Canecillos esculpidas    Canecillos esculpidas

En el tramo central se representaron a un hombre luchando con un león que intenta engullirlo, un caveto, una mano izquierda, y una bola con una especie de capucha triangular.

Canecillos esculpidas    Canecillos esculpidas

En la última calle del ábside tiene dos serpientes entrelazadas, rollos horizontales, un músico tocando el arpa y un hombre que lleva una bota.

Canecillos esculpidas    Canecillos esculpidas

En el presbiterio norte vemos una cabra, un lobo, un cerdo, un hombre sentado con un bastón en forma de T, que ha perdido la cabeza y lo que parecería un oso con la cabeza entre las patas.   

Canecillos esculpidas    Canecillos esculpidas

Interiormente el ábside presenta una decoración aún más importante que por el exterior. Encontramos una arquería ciega en el nivel inferior, formada por nueve arcos de medio punto, apoyados en columnas con capiteles esculpidos. Desgraciadamente el templo fue incendiado durante la última Guerra Civil y las altas temperaturas que se alcanzaron dañaron los capiteles. Otros sin embargo, fueron directamente golpeados con mazas y martillos, dañándolos de forma irreparable. Por este motivo es difícil su interpretación. En el capitel de más a la izquierda vemos a dos personajes en la cara izquierda. Uno de ellos se ha conservado intacto y representa a un monje con capa. A su lado había otro, del que sólo se ha conservado la palma de la mano derecha, que tenía levantada. También fueron totalmente mutiladas las dos figuras de la cara central y las del lado derecho.

El segundo capitel también recibió los ataques vandálicos. En la parte superior vemos a dos cabezas de animales entre volutas. Justo debajo hay tres enigmáticas figuras, una en cada cara, en posición horizontal, como flotando en el aire. Una de sus manos sostiene un puñal. Con la otra mano cogen lo que parece la cabeza de una mujer. Su estado de conservación no nos permite conocer su significado.

Ya en el tercer capitel encontramos a un personaje con el pecho desnudo y que tiene la mano izquierda alzada. Con la derecha parece taparse los genitales. A su lado encontramos dos parejas de leones enfrentados, con las cabezas unidas (ahora desaparecidas). En el extremo derecho vemos un personaje como el que hemos encontrado en el otro extremo.

El cuarto capitel es de los más destrozados y se ha perdido totalmente la cara frontal. En el lateral izquierdo parece haberse representado a un ángel de pie, que sostiene un bastón en forma de T. A su lado se intuye una figura sentada de perfil y con las rodillas dobladas. En el lado derecho encontramos una figura enigmática, pues parece tener un fin monstruoso con un bulto en el medio de la frente (¿un tercer ojo?). El resto está totalmente devastado.

El quinto y sexto capiteles han conservado mejor, por qué al representar motivos vegetales no eran tan ofensivos para los atacantes del templo. El quinto presenta decoración a base de volutas y hojas de acanto. El sexto, en cambio, presenta volutas y piñas y alguna que otra pequeña cabeza de animal.

El siguiente de los capiteles presenta decoración zoomórfica. Bajo las volutas, entre las que una vez más hay cabezas de animales, hay tres parejas de pelícanos: una en cada cara, que tuercen su cuello para picarse el cuerpo.

El último capitel de esta arquería estaba decorado como el primero con personajes humanos vestidos con túnica. La pareja del lado izquierdo entrecruza sus brazos, en una actitud amistosa. La pareja de la cara central están de perfil, pues entre los dos llevan un cubo y lo que parecen algunas herramientas. Los dos personajes del lado derecho vuelven a tener una actitud amistosa entre ellos. Uno de los dos alza su mano derecha con la palma bien visible.

Todos estos arcos están reseguidos por una moldura ajedrezada, a modo de guardapolvo. Una imposta, también ajedrezada separa este nivel del de las ventanas. Como en el caso del exterior, están decoradas con un guardapolvo ajedrezado, que a la altura de los cimacios continúa recorriendo el tambor absidal hasta la siguiente ventana y con una arquivolta apoyada en columnas con los capiteles esculpidos. Los de la ventana del lado norte están decorados con motivos vegetales entre los que se ven unas cabezas humanas. El capitel izquierdo de la ventana central está muy deteriorado. Parece que tenía esculpidas algunas aves bajo las volutas, pero no existe la certeza de que fuera así. También está muy destrozado el capitel derecho, donde aún se pueden ver las volutas de la parte superior, con una cabeza humana y una animal. Abajo se vislumbra la cabeza de un hombre en el suelo que es atacado por un león. Otro personaje parece que quiere recoger la cabeza. Su estado nos impide descifrar el mensaje de este capitel. Acabamos el recorrido en la ventana sur, donde también nos cuesta entender lo que se quiso representar. En el lado izquierdo vemos una multitud de elementos distribuidos en el pequeño espacio del capitel. Podemos ver un personaje que toca lo que parece una armónica, le acompañan un contorsionista que nos muestra su rostro y la espalda y otro personaje que toca el arpa. Entre ellos, numerosas cabezas animales y motivos vegetales. En el cimacio, en cambio, vemos aves entre de motivos florales. El otro capitel tiene representada la lucha de un hombre con un león. Este gira la cabeza intentando morder a una mula que hay detrás.

Se cree que esta arquería también recorría los muros del presbiterio, pero la construcción de una capilla en el lado norte y de la sacristía a mediodía la hicieron desaparecer. Algunos de sus elementos se conservan actualmente en la sacristía.

Una nueva imposta ajedrezada nos separa el espacio de las ventanas de la bóveda del ábside.

También están decorados los capiteles del arco triunfal. El del lado norte presenta unos leones esculpidos dentro de círculos en el cimacio. Ya en la cesta vemos las características volutas, entre las que vemos una cabeza masculina y una femenino en las caras laterales y una cabeza animal en la central, que está devorando a un hombre desnudo. Bajo las volutas angulares vemos una piña en el lado izquierdo y una cabeza humana en el derecho. El resto del capitel está demasiado erosionado y sólo podemos suponer, con los restos conservados, que había dos parejas de cuadrúpedos. Encima del lomo de los cuadrúpedos de los extremos, se esculpió un pajarito, que les pica el lomo.

El capitel derecho presenta un estado de conservación más deficiente. Se puede intuir que en el lado izquierdo hay una pareja de operarios llevando un cubo entre ambos, gracias a un palo, como hemos visto en el capitel exterior de la ventana sur. En la cara central se esculpió a un obispo, que lleva el báculo con la mano izquierda y con la derecha está bendiciendo, A su lado un personaje lleva una cruz procesional.

En el interior del templo se conserva una interesante pila bautismal, aún en uso. Está hecha en un único bloque de piedra granítica, que presenta una decoración en forma de arcos de medio punto en su exterior.

Hay otra pila más antigua. Tiene forma cuadrada y numerosas inscripciones de difícil interpretación. Probablemente sea de época prerrománica.

Del interior del templo también destacaremos una tapa de sarcófago. En su cara lateral de forma pentagonal podemos leer que perteneció a los restos mortales de un tal Iohan Sanches , muerto en 1492.

Se accede al templo por una puerta abierta en el muro sur, en un cuerpo avanzado, que tiene un tejadillo sostenido por ocho canecillos en la parte superior. El cuarto y quinto tenían esculpidas figuras humanas y son los que peor estado de conservación tienen, pues han sido mutilados. La segunda también tiene esculpida una figura humana. El resto tienen forma de caveto.

Canecillos esculpidas    Canecillos esculpidas

La puerta está formada por cinco arcos de medio punto en gradación, ligeramente irregulares. El arco exterior está reseguido por un guardapolvo decorado con un ajedrezado. Los arcos son muy simples y casi no tienen decoración. Sólo vemos medias bolas en el segundo arco y otros con pequeños boceles.


Los arcos descansan en un cimacio decorado con motivos florales. Los montantes están decorados con dos báculos enfrentados, que se convierten en un pequeño bocel, que recorre todo el montante.


Hay otra puerta en el muro oeste. Esta es de factura muy sencilla, formada por arcos dos de medio punto ligeramente apuntados, especialmente el interior, en gradación. Están reseguidos por un guardapolvo sin decoración.


Los cimacios están decorados con estrellas y flores.