País Vasco / Euskadi - Álava / Araba


Nuestra Señora de la Asunción de Okina
(Bernedo)

 42º 45.9,741'N ; 2º 35,295'O    




El núcleo de Oquia aparece citado por primera vez en 1025, en un documento del obispo Jerónimo Aznar. En 1203, encontramos documentada la iglesia de San Miguel de Oiquina cuando Sancha Pedriz de Uztuniga la donó al monasterio de Irache. No hay otra referencia a un templo dedicado a San Miguel en esta población, por tanto, ¿podría tratarse del mismo templo? La cosa se complica aún más, por que en el siglo XVIII el templo parroquial de Okina aparece con la advocación de San Cristóbal. No es hasta el siglo XIX que encontramos documentada la advocación actual.


Okina fue villa real, pero el monarca la vendió a la familia Sánchez Samaniego de Laguardia. Era una villa importante, a pesar de tener siempre pocos habitantes, pues por ella pasaba una importante ruta comercial de vino y pescado en épocas medievales.

La iglesia fue construida en época medieval, como se ve en la cabecera plana, hecha con sillares regulares, pero en siglos posteriores se modificó la nave, se sobrealzó el ábside y se le añadió una torre campanario, una sacristía y el pórtico que protege la puerta de entrada, del siglo XIII.


Está formada por siete arquivoltas apuntadas y en gradación.


La primera arquivolta presenta un bocel y un friso de besantes. En esta primera arquivolta encontramos tres discos, similares a los que vemos en la iglesia de Gazeta y en la de Luzuriaga . Como en el caso de Gazeta no presentan ninguna decoración, a excepción de uno que presenta una estrella incisa. Creemos que ésta ha sido realizada en época moderna y que en el pasado estas circunferencias estaban pintadas.

Disco de la primera arquivolta

Disco de la primera arquivolta   Disco de la primera arquivolta


Las demás arquivoltas impares están decoradas con un baquetón. En la segunda arquivolta vemos hojas de acanto. En la cuarta, en cambio, hay tallos entrelazados, que crean unos espacios donde hay una especie de escamas y un friso de besantes por la parte superior. En la sexta se esculpieron acantos en los extremos, pero el resto está decorado con un cilindro vaciado en la arquivolta. El conjunto está protegido por un guardapolvo liso, a excepción del arranque del lado derecho, donde volvemos a ver tallos ondulantes y motivos vegetales.

Detalle de la portalada

Detalle de la portalada   Detalle de la portalada

Detalle de la portalada   Detalle de la portalada


Las arquivoltas descansan en parejas de columnas. Las que están en los arcos pares están exentas, mientras que las de los arcos impares están esculpidas directamente en las jambas. En los capiteles más exteriores del lado derecho se puede contemplar una escena de caza, en la que hay un personaje que está tocando un cuerno y lleva una lanza en la mano. Le acompaña un perro y se disponen a atacar a dos jabalíes. Junto a esta escena, en el lateral del capitel, hay un león rampante.


El siguiente capitel representa la cabeza de una dama noble con barbuquejo y ligadura. Debajo de la mejilla izquierda del personaje hay un castillo, probablemente la representación de Alfonso VIII. El león rampante que hemos visto en el capitel anterior, seguramente representa a la mujer del monarca, Leonor Plantagenet. Según la historiadora del arte Isabel Mellén, esta dama esculpida representaría a la patrocinadora del templo, Sancha Pedriz de Uztuniga.


La decoración del resto de capiteles está formada por motivos vegetales y hojas de acanto distribuidos en dos niveles, exceptuando uno en la parte izquierda, donde se encuentra el busto muy dañado de una figura que podría ser un guerrero.

Capitel vegetal   Capiteles vegetales

Capitel con un personaje   Capitel vegetal

Capitel vegetal   Capitel vegetal

Capitel vegetal   Capitel vegetal

Capitel vegetal   Capitel vegetal

Capitel con un personaje   Capitel vegetal


Los cimacios también están ornamentados con motivos vegetales, entre los que vemos una cabeza de la que salen unos tallos.

Detalle del cimacio    Detalle del cimacio

En el ábside se conserva una ventana románica. Está formada por dos arcos de medio punto decorados con una moldura, que descansan en dos parejas de columnas con capiteles decorados con motivos vegetales. Los fustes se colocaron cuando se restauró la ventana. Las bases están decoradas con semicírculos.


También encontramos otra ventana de características similares en el muro sur y que actualmente da a la sacristía. Un arco de factura posterior la parte en dos.

Ambas se descubrieron haciendo unas obras de restauración dirigidas por los vecinos del pueblo entre los años 2003 y 2004. Al ver que su iglesia estaba muy dañada se organizaron para salvarla, recuperando algunos elementos de su interior y el ábside. Desgraciadamente, esta acción, hecha de buena fe pero sin los conocimientos específicos, provocó la pérdida de varios elementos valiosos. Se repicaron las paredes, eliminando la capa de cal que las cubría y que en algunos puntos contenía restos pictóricos del siglo XVI. También se eliminó la policromía gótica que se había conservado en las claves de bóveda y los nervios del techo. La pila bautismal fue mutilada, al recortar la parte superior, para hacerla más uniforme. También sufrieron los efectos de esta restauración varios retablos de los siglos XVI y XVII, que no se protegieron adecuadamente en estas obras.

Lamentamos la dejadez de las administraciones y los obispados, que en muchos casos tienen abandonados y en grave peligro infinidad de monumentos en nuestro país. Esto hace que la gente que ama estos edificios y los siente como propios intente hacer todo lo posible para dignificarlos, a veces sin acierto. La lástima es que las administraciones no ayuden y asesoren a aquellas personas o entidades que voluntariamente quieren restaurarlos.