País Vasco / Euskadi - Álava / Araba


Nuestra Señora de la Asunción de Luzuriaga
(San Millán/Donemiliaga)

42º 53,102'N ; 2º 23,571'O    




La primera mención al lugar de Luzuriaga que nos ha llegado data del año 1257, cuando aparece en la relación de pueblos que hizo el obispo Aznar. Al encontrarse en el camino de Santiago que unía Guipúzcoa con Álava por el paso de San Adrián, la localidad gozó de cierta prosperidad a partir del siglo XIII, llegando a tener un hospital de peregrinos en el siglo XVI. Precisamente en ese siglo se reformó el templo y se construyó el edificio que podemos ver en la actualidad. Está formado por una sola nave, dividida en dos tramos cubiertos con bóvedas estrelladas. 


Por suerte, se conservó la portalada románica, protegida por un pórtico del siglo XVII. Está formada por cuatro arquivoltas apuntadas. Conserva parte de la policromía con la que ha sido decorada a lo largo de los siglos.


Las arquivoltas pares están decoradas con un baquetón y un friso de dientes de sierra por la parte más exterior. La tercera arquivolta, en cambio, tiene decoración vegetal a base de flores de cardo o eguzkilore, una planta muy popular en el País Vasco. Como en el caso de las arquivoltas pares, tiene un friso de dientes de sierra por la parte exterior.

La arquivolta más interior es la más interesante. Presenta una decoración a base de un ajedrezado por la parte superior y de baquetón por el inferior. En la clave y en los extremos del arco encontramos tres medallones. Esta decoración la encontramos también en la cercana iglesia de San Martín de Gazeta y en la iglesia de Okina. En estos dos casos los medallones son lisos y no presentan decoración alguna, porque probablemente estaban pintados, pero en el caso de Luzuriaga están esculpidos. En el de la clave se representó a un Agnus Dei. En el del lado izquierdo vemos a un ángel músico y en el derecho hay un león rampante muy erosionado.


Medallón con Agnus Dei

Medallón con el ángel músico   Medallón con el león

El conjunto está protegido por un guardapolvo decorado con motivos vegetales muy carnosos. Cerca de los extremos del arco vemos a un león y una bestia con cuernos.

Detalle del guardapolvo   Detalle del guardapolvo
Pero lo más interesante son las dos ménsulas en las que descansa el guardapolvo. A la izquierda vemos el rostro de una dama noble, con un pelo finamente esculpido y una diadema con una piedra preciosa en la frente. En el otro extremo tenemos la cara de un hombre con melena y barba y coronado. Una vez más nos encontramos muy probablemente ante la representación de los patrocinadores del templo románico al que pertenecía esta portalada.

Jefe de la dama noble   Jefe del hombre coronado
Los arcos descansan en una imposta decorada con flores de cuatro pétalos, entre las que encontramos una cara humana.

Sorprende que las arquivoltas tengan tanta y tan rica decoración y en cambio, no existan capiteles como tales, sino que son simples incisiones en forma de volutas. Estos "capiteles" descansan en jambas en forma de baquetón en los ángulos.

Detalle de la portalada   Detalle de la portalada

Detalle de la portalada   Detalle de la portalada