País Vasco / Euskadi - Álava / Araba


San Román de Tobillas
(Valdegovía/Gaubea)

  42º 52,797'N ; 3º 11,262'O    




Nos encontramos con la iglesia más antigua de Álava, aunque ha sufrido numerosas modificaciones. El aspecto actual responde a distintos momentos constructivos y a la última restauración, comenzada en 1994, donde se estudiaron con detalle las diferentes fases a la hora de levantar el templo.


El sitio de Toviellas aparece citado por primera vez en el año 822 en un documento del monasterio de San Salvador de Oña. También lo encontramos documentado cincuenta años más tarde, en este caso en un documento del cenobio de San Millán de la Cogolla.

Se conserva bastante documentación de este edificio, que fue sede de una comunidad monástica, lo que nos permite conocer cuáles fueron sus abades. Así pues, en el momento de su fundación en el año 822 dirigía la comunidad un tal Avito.


De este primer edificio sólo conservamos parte de la cabecera, de planta rectangular y los cimientos de la nave, más ancha que el ábside. El aparato constructivo tiene dos partes claramente diferenciadas. En la parte inferior los sillares son de piedra arenisca, de diferentes tamaños y dispuestos de manera irregular. Esto se debe a que buena parte de ellos son aprovechados de alguna construcción de época tardoantigua. A partir de una cierta altura encontramos sillares más pequeños, de piedra toba y dispuestos de forma más regular, que fueron tallados para esta construcción. Originariamente el ábside estaba cubierto con una cúpula sobre pechinas, también hecha con piedra toba. Desgraciadamente, ésta fue eliminada en las obras de finales del siglo XIII o principios del XIV y no ha sido hasta la restauración reciente que se ha descubierto su trazado en el muro este. Este tipo de cubiertas se hizo popular en un grupo de iglesias localizadas en zonas cercanas como el norte de la provincia de Burgos, Palencia y también en La Rioja. Ésta de Tobillas sería la primera conservada, si tenemos en cuenta que se construyó en el año 822 y el resto son de principios del siglo X.


En el muro este de la cabecera se abre una ventana aspillerada y con arco de herradura.


Gracias a los estudios arqueológicos se cree que el templo tuvo tres puertas: una en el muro sur, más o menos donde se encuentra la actual, una situada un poco más hacia el este de la nave en ese mismo muro y actualmente cegada y una en el muro norte, de la que sólo se ha conservado el espacio que ocupaba en los cimientos y que utilizaban los monjes para acceder desde las dependencias monacales.

En el año 939 el presbítero Vigila encargó una modificación del templo, que consistió básicamente en rehacer la nave, con sillares tallados expresamente para esta obra. Sabemos la fecha de esta reforma gracias a un sillar esculpido que se localizó durante las obras de restauración y que actualmente se conserva en el Museo Arqueológico de Álava. Se cree que la nave anterior estaba hecha con rocalla unida con mortero, pues no se conservó ningún fragmento de muro y no se aprovecharon sillares en esta segunda construcción, sino que como hemos comentado se hacen nuevos. Algunos estudiosos como Agustín Azkarate creen que la mala calidad de la construcción de la nave, hecha con materiales más simples que la cabecera, provocó el derrumbe de ésta y la necesidad de volver a construir una nueva nave, de prácticamente las mismas dimensiones, poco más de cien años después.


En el muro sur del presbiterio, aunque éste no era su lugar original, encontramos un sillar grabado con letras de origen mozárabe. Parece que sería de carácter funerario, si bien el mal estado de conservación hace difícil su lectura.


Vigila era un monje del monasterio de San Pedro y San Pablo de Tejada y formaba parte de la familia condal de los Vela (hijo de Munio Vigilan, que fue conde de Álava). La importancia de Vigila queda acreditada en el acto de ingreso en la comunidad de Tejada, el 26 de julio de 932, al que asistieron el rey Ramiro, el conde Fernán González, siete obispos, nueve abades y numerosos monjes, presbíteros y caballeros. Su condición social es la que permitió la reforma del templo con materiales de excelente calidad.

Parece que en esa construcción se mantuvo la estructura de las tres puertas y se abrieron dos ventanas en el muro sur. Una de ellas, hoy difícil de ver desde el exterior por la presencia de un cuerpo añadido, tiene el arco de medio punto tallado en dos sillares, sin dovelas. La otra es rectangular en forma de aspillera. Desgraciadamente, este templo sufrió la misma suerte que su predecesor y fue necesario reconstruirlo en el siglo XII.


En 1101 el monasterio pasa a depender del cenobio de San Salvador de Oña, por orden del conde Sancho. Sin embargo, San Román seguirá manteniendo una cierta independencia. Se cree que el estar bajo la órbita de Oña fue el motivo para que se volviera a modificar la nave, especialmente en el lado norte, donde no se ha conservado ningún rastro del muro norte pre-románico. Éste se construye de nuevo, pero ligeramente inclinado respecto a los anteriores. Probablemente esto fue motivado por el traslado de las dependencias monacales, que se encontraban en ese sector.

También se construye una puerta más monumental en el muro sur, donde se abría ya una de sus puertas, concretamente la más occidental. Está formada por dos arcos de medio punto, el exterior reseguido por un guardapolvo ajedrezado, decoración que también encontramos en las impostas. El aspecto actual corresponde a una reconstrucción, poco acertada, realizada años más tarde.

Puerta de acceso  Detalle escultórico de la puerta de acceso

Por la parte interior de la nave, la puerta está protegida por un arco de medio punto, que parece haber sido rehecho. Éste se apoya en dos columnas, que no tienen capiteles, sino unas impostas ajedrezadas.


Parece que estas columnas también servían de base para arcos torales, que reforzaban la bóveda de la nave. Ésta era de medio punto, pero no se ha conservado, pues se derrumbó por defectos en su construcción. Como ya hemos comentado, cuando se levanta el muro norte de la nave románica, éste se hace ligeramente inclinado respecto a sus predecesores, a fin de evitar la roca que existe en el sector noroeste. Esto provocó que la nave tuviera una planta trapezoidal y que no soportara correctamente los impulsos que sobre ella ejercía la bóveda. Se cree que cedió a finales del siglo XIII, momento en que el abad de Oña manda abandonar el cenobio. La iglesia pasó entonces a funcionar únicamente como templo parroquial y se reparó para desarrollar estas tareas, pero sin muchos recursos.


El templo románico tenía decoradas las partes superiores de los muros laterales con una cornisa ajedrezada, que se apoyaba en canecillos esculpidos. Con el derrumbe de la bóveda de la nave se perdieron muchos de estos elementos y otros se aprovecharon para reparar el templo y construir nuevas estancias. En la última restauración se pudieron recuperar numerosos de estos elementos y se colocaron allá donde se cree que podían haber estado.


En el muro sur, a ambos lados del cuerpo donde se abre la puerta, encontramos algunos canecillos, la mayoría muy erosionados. Podemos ver caras humanas y cabezas animales, así como motivos geométricos y bestias aladas.

canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido

canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido

canecillo esculpido   canecillo esculpido  


Bajo la cornisa del muro norte de la nave, que conserva un fragmento del ajedrezado, encontramos ocho canecillos donde se representan cabezas de animales, algunos mutilados.

canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido

canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido


En esta adaptación a templo parroquial se perdió la cúpula del siglo IX que cubría el presbiterio, pues se le dotó de mayor altura. En el muro norte podemos ver sillares esculpidos de época románica, que se utilizaron en esta ampliación.

Sillar esculpido  Sillar esculpido  Sillar esculpido

Sillar esculpido  Sillar esculpido  Sillar esculpido


También se cierra el acceso por el lado norte y se aprovecha el espacio para colocar la pila bautismal.


Ya entre los siglos XVII y XVIII se añaden nuevas estructuras como la sacristía, el campanario, un atrio o el coro y se abren nuevas ventanas. Algunos de estos elementos se eliminaron en la restauración de 1994. A finales del siglo XIX se modifica completamente el acceso al ábside eliminando el arco triunfal del siglo XIV y se eleva el suelo del presbiterio, elevación suprimida en la restauración.


En el interior del templo se conservan otros restos de elementos encontrados durante las excavaciones arqueológicas, como fragmentos de cornisa ajedrezada o dos cabezas unidas: una de un hombre barbado y una de una mujer con la cabeza cubierta.

Fragmentos de cornisa ajedrezada   Fragmento de cornisa ajedrezada

Jefes humanos


En algunas partes de los muros laterales y de los arcos que se abren en ellos, encontramos restos de pinturas murales de épocas posteriores y de carácter rural. Vemos motivos decorativos a base de elementos geométricos, cabezas nimbadas y un Calvario, donde distinguimos perfectamente a la Virgen, la corona de Juan, el tramo travesaño de la Cruz y algunas partes del cuerpo de Cristo.

Fragmentos de pinturas  Fragmentos de pinturas

Fragmentos de pinturas  Fragmentos de pinturas


Desde aquí, queremos agradecer a la oficina de turismo de Valdegovía todas las facilidades que nos dieron, para que pudiéramos acceder al interior de este templo, para así fotografiarlo y poder compartirlo con todos vosotros .