País Vasco / Euskadi - Álava / Araba


Santa Maria de Tobera
(Berantevilla)

  42º 41,139'N ; 2º 47,154'O    




En la cima de una pequeña colina, rodeada de campos y un par de almacenes agrícolas, encontramos lo que fue la parroquia de un núcleo hoy desaparecido.


El templo se levantó en el siglo XII con una sola nave rectangular, hecha con mampostería y un ábside semicircular hecho con sillares bien escuadrados. El tambor absidal está dividido exteriormente en tres espacios gracias a dos columnas adosadas.


Los capiteles de estas columnas tienen una decoración de tipo geométrico. El del lado sur tiene círculos que se entrecruzan y dos bolas o frutos en los ángulos. El del lado norte presenta un taqueado y dos volutas que cobijan dos bolas.

Capitel sur  Capitel norte

En el tramo central del ábside, entre dos impostas ajedrezadas, se abre una ventana de medio punto y un solo derrame. Exteriormente está decorada con dos arquivoltas, que descansaban en un par de columnas, actualmente desaparecidas. La arquivolta interior es de bocel, mientras que el exterior tenía esculpidas medias bolas, de las que conservamos la mitad. Rodea este arco un guardapolvo ajedrezado.


Interiormente presenta la misma decoración y estructura que hemos visto en el exterior.


En el muro sur del presbiterio encontramos una ventana de similares características, aunque parcialmente cegada por la construcción de la sacristía y la puerta que comunicaba esta estancia con el templo.


El ábside tiene una cornisa ajedrezada, que se apoya en canecillos esculpidos. Desgraciadamente, la mayoría han sido mutilados. En el extremo más meridional encontramos uno canecillo en el que hay dos figuras humanas en clara actitud sexual, abrazadas y con las piernas entrelazadas, que han perdido sus cabezas. El siguiente canecillo presenta a un personaje masculino, que ha perdido las extremidades inferiores y que probablemente estaba masturbándose o hacía alarde de su miembro. A continuación vemos la cabeza de una bestia, un reptil, probablemente una serpiente, de cuya boca sale la pierna de un hombre. Es sin duda uno de los elementos más interesantes del templo por su cuidadosa talla.

canecillo esculpido   canecillo esculpido   canecillo esculpido

En el siguiente canecillo no podemos ver el elemento que se esculpió, pues no se ha conservado. Sólo vemos los rollos horizontales que lo recorren, una característica de los canecillos de este templo. A continuación volvemos a encontrar a una pareja en actitud sexual, también bastante erosionada. Los dos últimos canecillos vuelven a estar erosionados y no nos permiten ver que se esculpió. En el primero parece vislumbrarse una cabeza humana, mientras que el último es más difícil de interpretar.

canecillo esculpido   canecillo esculpido

   canecillo esculpido   canecillo esculpido


El interior del ábside se cubre con una bóveda de cuarto de círculo y de cañón el presbiterio, ambas arrancan de una imposta ajedrezada. Como en el exterior, hay una segunda imposta ajedrezada, por debajo del nivel de la ventana.


El presbiterio y la nave se unen mediante un triple arco triunfal de medio punto, cuyo arco interior se apoya en dos columnas adosadas. Sus capiteles están esculpidos con figuras muy toscas. En el capitel del lado izquierdo encontramos una figura vestida con túnica, que se cubre el cuerpo con sus manos. A su derecha hay una serpiente enroscada. Ya en las caras laterales vemos a un personaje con un arco y a un personaje similar al de la cara central, pero con sólo uno de los brazos sobre su cuerpo. En los ángulos vemos dos frutos. Algunas fuentes han identificado a este capitel con la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. Nos cuesta sumarnos a esta teoría, pues el personaje central va claramente vestido con túnica y todos los personajes parecen masculinos y calvos...


En el capitel derecho vemos a otro personaje calvo, vestido y con las manos sobre el cuerpo, junto al cual hay un pez. A su izquierda vemos un cuadrúpedo rampante. En la otra cara del capitel hay otro personaje, similar a los anteriores, que parece tener en sus manos un largo cuerno. ¿Podría tratarse de una escena de caza? No vemos ningún arma... No hemos encontrado la respuesta en la bibliografía consultada.


Desgraciadamente no pudimos ver correctamente estos capiteles ni fotografiarlos con el detalle que nos hubiera gustado, pues una verja nos impide acceder al presbiterio. Es similar a la que encontramos en San Esteban de Ribera, si bien ésta no permite poner ni un solo pie en el templo. Teniendo en cuenta el valor de sus capiteles, creemos que esta reja debería permitir acceder al presbiterio y poder contemplarlos, evitando al mismo tiempo los actos vandálicos.


En el muro sur se abre la puerta de acceso, formada por un solo arco de medio punto, que muestra signos de haber sido modificado a lo largo de los siglos.


A los pies de la nave se conserva la pila bautismal lisa.