Provincia de Girona


Monasterio de Sant Pere
(Besalú, Garrotxa)

42º 12,034'N ; 2º 41,866'E    




Aparte del monumental puente sobre el río Fluvià, otro de los monumentos que destaca en Besalú es el antiguo monasterio benedictino de Sant Pere.


Fue fundado en 977 por el conde Miró Bonfill de Besalú, que también era obispo de Girona y lo puso bajo el patrocinio de la Santa Sede. A la fundación asistieron también el obispo de Narbona, Guifré, el de Urgell, Guillermo y los condes Oliba y Sunifred. La protección papal le comportó ciertos privilegios, como por ejemplo custodiar las reliquias de los mártires San Primo y San Feliciano.

En 1003, gracias al impulso del conde Bernat Tallaferro se consagró la iglesia. Ésta fue consagrada por los obispos de Girona, Vic, Barcelona, ​​Elna, Urgell y Narbona, en presencia del conde Bernat y de su hermano Guifré, conde de Urgell.

En 1111 murió el conde Bernat III sin descendencia y el condado pasó a depender del de Barcelona. A partir de ese momento, el monasterio vivió su momento de máximo esplendor, pues en ausencia del conde, el abad era la personalidad con más autoridad en la villa. Este hecho provocó un crecimiento del monasterio y sus posesiones durante los siglos XII y XIII.


En 1336 se crea el cargo de hospitalero, para el hospital de pobres que había detrás del templo, conocido como hospital de Sant Julià.

A partir del siglo XV el monasterio comienza a entrar en decadencia y los terremotos de 1426 y 1428 afectaron a sus dependencias. La revuelta de los remences y la presencia de abades comendatarios agravaron la situación, que empeoraría aún más cuando el cenobio estuvo 24 años sin abad. Felipe II, por recomendación de su padre, se hizo protector del monasterio y le adscribió los monasterios de Sant Llorenç del Munt y el de San Quirze de Colera, unión confirmada por el papa Clemente VIII en 1592.

A principios del siglo XVII, el abad era Benet Fontanella, originario de Olot. Éste accedió a trasladar una parte de las reliquias de los santos Primo y Feliciano a la iglesia de Sant Esteve de Olot. Esto provocó una revuelta entre la población de Besalú y una guerrilla de hombres se trasladó a Olot con la intención de recuperarlas. El litigio llegó hasta Roma y el nuncio papal acabó decretando, en 1619, que la parte de las reliquias se podía quedar en Olot. Tras este hecho, el abad no volvió a vivir en el monasterio y trasladó su residencia a Olot.

Durante la Guerra de los Segadores, el abad Francisco Climent, se posicionó a favor de Felipe IV y partidario de la obediencia de Cataluña a la corona castellana, en contra de lo que hicieron el resto de abades catalanes. Por este motivo, al terminar la guerra se instaló en Roma, donde murió en 1647. A los estragos que provocó este enfrentamiento en el monasterio, se le sumó a mediados del siglo XVII una epidemia que asoló Besalú y aunque no se produjo ninguna muerte dentro del monasterio, si la hubo entre los campesinos y sirvientes de la comunidad, menguando así sus rentas. No es hasta principios del siglo XVIII, con el abad Lluís de Montserrat, que el cenobio recuperará un cierto esplendor. En ese momento se hacen obras en las estancias del monasterio y se construye nuevo mobiliario para la iglesia, como un nuevo órgano. El siguiente abad, Antoni Ameller i Montaner siguió con este resurgimiento de la comunidad y comienza la construcción de la nueva abadía. También el abad Anselm Rubió encargó nuevo mobiliario para la iglesia durante la segunda mitad del siglo, entre ellos el nuevo retablo barroco, unas urnas para las reliquias y dos tronas. También se decoraron con pinturas las bóvedas del presbiterio y del deambulatorio. Desgraciadamente nada de esto nos ha llegado.

En 1809 las tropas francesas llegan a Besalú y se instalan en el monasterio y en la colegiata de Santa María. Para mejorar su defensa, destruyen el claustro. Los monjes habían huido previamente del monasterio, llevándose todos aquellos objetos de valor que pudieron y que escondieron en Sant Llorenç de Sous. Los franceses se fueron del monasterio en 1813, pero antes destruyeron sus fortificaciones y algunas dependencias. Por ese motivo, cuando los monjes vuelven al cenobio, se instalaron en la casa del abad, pues el monasterio estaba inhabitable. Pronto se empezó la construcción del nuevo monasterio por el maestro de casas de Besalú, Narcís Domènec.


Para poder reconstruir el mobiliario litúrgico perdido y el monasterio, el abad logró del rey la anexión de la comunidad del Sant Sepulcre de Palera en 1816.

La desamortización del año 1835 provocó que se abandonara el monasterio hasta el año 1908. Sin embargo, el ayuntamiento consiguió la cesión de la iglesia y de la casa abacial.

En la tercera guerra carlista el monasterio volvió a ser ocupado por militares, que fueron expulsados ​​por un destacamento carlista en 1874. Sin embargo, el templo quedó muy dañado y fue necesario repararlo, pasando a ser una sufragánea del templo de Sant Vicenç.

Durante la guerra civil se quemó el mobiliario de la iglesia y las pinturas del siglo XVIII del presbiterio y del deambulatorio, así como algunas esculturas.


Hoy en día sólo queda en pie la iglesia y algunas dependencias posteriores. Tiene planta basilical con tres naves, transepto, donde se abre un ábside de grandes dimensiones, que tiene un deambulatorio ricamente decorado.


El ábside está decorado exteriormente con arcos ciegos y un friso de dientes de sierra. Los arcos están terminados en ménsulas decoradas con motivos vegetales, como hojas, flores y frutos, cabezas humanas y de animales y un águila con las alas abiertas.

Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida

Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida

Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida

Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida

Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida   Ménsula esculpida

Ménsula esculpida   Ménsula esculpida


La nave central está cubierta con una bóveda de cañón, mientras que las laterales tienen bóveda de cuarto de círculo.

Bóveda de la nave principal            Interior templo

El deambulatorio es el elemento más interesante del templo, aunque sufrió muchos desperfectos por la construcción del retablo barroco y especialmente por el incendio de la guerra civil.


El presbiterio está definido por el semicírculo del deambulatorio. Ambos espacios están separados por arcos de medio punto, que se apoyan en cuatro parejas de columnas, que se alzan sobre un plinto bastante alto. Sus capiteles son los elementos más interesantes de todo el templo, aunque algunos de ellos están muy dañados debido al incendio y es necesario recurrir a fotografías de principios del siglo XX para acabarlos de interpretar.


Empezamos nuestro recorrido por el lado norte, donde vemos un capitel corintio, formado a base de hojas carnosas distribuidas en dos niveles. A su lado hay un capitel zoomórfico, en el que hay seis cuadrúpedos, agrupados por parejas y que comparten sus cabezas. En las partes centrales de las caras, en la parte superior, vemos una cabeza de animal de la que salen unas cintas perladas, que rodean a los cuadrúpedos.

Capiteles del deambulatorio   Capiteles del deambulatorio

Capiteles del deambulatorio


La siguiente pareja de capiteles es la que se encuentra en peor estado y de no ser por las fotografías antiguas, no podríamos identificar que se esculpió. El capitel interior estaba figurado, pero la mayoría de las figuras han desaparecido y sólo se conserva la cabeza de algunas. En la cara que da al presbiterio, vemos a un personaje masculino con corona real y barba acompañado, probablemente, de una mujer. Algunos estudiosos los han identificado como Salomón y la reina de Saba, porque esta escena suele acompañar a la de la Epifanía, que veremos en la siguiente pareja de capiteles. En una de las demás caras sólo se conservan dos caras femeninas. Ya en la última cara visible vemos a dos personajes de pie, uno era barbado y llevaba la cabeza cubierta y parece que sostenía un arco. El erosión nos impide poder decir nada más sobre los motivos que se esculpieron. Le acompaña un capitel corintio, también muy dañado.

Capiteles del deambulatorio   Capiteles del deambulatorio

Capiteles del deambulatorio


En cambio, en la tercera pareja encontramos los capiteles más interesantes, pues nos narran escenas vinculadas a la Epifanía. Ambos son historiados. En el más cercano al presbiterio vemos varias escenas divididas en dos registros. En el superior está Herodes aconsejado por el demonio, el sueño de los Tres Reyes, que comparten cama y la Huida a Egipto. En el registro inferior está representada la Matanza de los Inocentes. En cada una de las caras del otro capitel se representó a uno de los tres reyes, montado a caballo. Desgraciadamente, sólo se conserva en relativo buen estado uno de ellos.

Capiteles del deambulatorio   Capiteles del deambulatorio

Capiteles del deambulatorio   Capiteles del deambulatorio


En la última pareja de capiteles volvemos a encontrar un capitel corintio, en este caso acompañado de un zoomórfico. En él encontramos a grifos enfrentados y que se muerden las alas.

Capiteles del deambulatorio   Capiteles del deambulatorio

Capiteles del deambulatorio


La mayoría de las bases de las columnas fueron sustituidas después de 1939. Una de las originales que se conserva está decorada con motivos vegetales.


Desgraciadamente, las fotografías de los capiteles carecen de la calidad deseada para poder apreciar los detalles. Hasta ahora, no hemos podido visitar el templo con la tranquilidad y la iluminación que requiere un trabajo como éste... Siempre hemos entrado en el templo en visitas guiadas, que no permiten poder tomar fotografías con trípode y tranquilidad... esperamos que algún día la oficina de turismo de Besalú nos permita mejorarlas.

La bóveda de la capilla mayor está decorada con dos frisos de dientes de sierra, entre los que hay un friso de arcos ciegos.


Por encima del friso de dientes de sierra encontramos otro decorado ricamente con motivos vegetales que se entrelazan en los extremos y motivos geométricos, también entrelazados, en el centro. La separación entre estos distintos motivos se realiza mediante unos elementos que parecen haber sido añadidos posteriormente. La central tiene dos leones entre los que hay un personaje (Daniel?). ¿Podría ser la base de columna a la que hacía referencia Puig i Cadafalch?. La del lado izquierdo tiene representado a un caballero y su caballo, mientras que la de la derecha tiene esculpida una flor.


Los arcos de medio punto se apoyan en ménsulas esculpidas. Básicamente son de tipo vegetal, aunque también encontramos una cabeza de animal, un cuadrúpedo y un personaje con las manos abiertas en la ménsula central, que parecería representar un alma que sube al Cielo.

Detalle de la decoración del ábside   Detalle de la decoración del ábside

Detalle de la decoración del ábside


El friso de arcos ciegos lo encontramos también en la parte exterior del presbiterio, en el muro del deambulatorio. Éste está cubierto con una bóveda anular, que termina en una imposta lisa.


En el deambulatorio se abren tres capillas semicirculares, que no sobresalen en el exterior. En cada una de estas capillas se abre una ventana de medio punto y de un derrame.

Deambulatorio     Capilla central del deambulatorio

También se abren dos ábsides semicirculares en los brazos del transepto, que tampoco son visibles desde el exterior. En ellos también se abre una ventana de medio punto en la parte central.

ábside izquierdo   ábside derecho

Por encima de la capilla central se abre un óculo, decorado internamente con un bocel esculpido con un motivo de cuerda.


La fachada oeste sorprende por su austeridad. La puerta de entrada principal del templo se abre en la parte baja de este muro, datada en la segunda mitad del siglo XII.


La puerta está formada por un arco de medio punto adovelado, que rodea un tímpano donde se conservan restos de policromía, de factura posterior. Este arco tiene por su parte interior una arquivolta en forma de escocia, decorada con unos entrelazados en forma de trenza. Algunos autores defienden que esta decoración no se corresponde con el resto de la puerta y podría ser aprovechada de algún otro punto del templo.

Detalle de la puerta de acceso

Timpano de la puerta de acceso    Detalle de la decoración de la puerta de acceso


En las dovelas más inferiores de este arco se esculpieron dos leones, en una posición bastante extraña, pues tienen las patas delanteras hacia el exterior y las traseras hacia el interior del arco.

León de la puerta de acceso    León de la puerta de acceso

El arco descansa en dos finas columnas, cuyos capiteles están esculpidos con motivos vegetales, tallados con poca destreza.

Capitel izquierdo    Capitel derecho

En la parte superior de la fachada oeste destaca un gran ventanal de tradición rosellonesa.


Tiene dos arquivoltas decoradas con motivos vegetales y geométricos de muy bella factura. El arco exterior es adovelado y liso, pero su arista achaflanada está ricamente decorada con motivos vegetales, entre los que salen cabezas humanas y de animales. La arquivolta exterior presenta una decoración a base de entrelazados y botones florales. El arco que hay detrás tiene la arista decorada con un motivo de cuerda, que se prolonga por los montantes. La segunda arquivolta tiene una decoración de cintas dispuestas helicoidalmente y entre las que vemos pequeños botones. El arco más interno tiene la arista acanalada en la que hay botones florales, que tienen continuidad en los montantes.


El capitel exterior izquierdo es el más erosionado. En él parecería que se representaron unos grifos, que quizás eran atacados por unas cabezas de león, situados en la parte superior del capitel. En el capitel exterior de la derecha creemos que se representaba el mismo motivo. Aquí si vemos claramente a los grifos, que se muerden las alas y las cabezas de león que muerden las patas de los grifos. Los capiteles centrales son, en cambio, de tipología vegetal, con cabezas de bestias en la parte central del extremo superior. Todos los ábacos están decorados con motivos vegetales. En el caso de los capiteles interiores, también vemos una cabeza humana en el ángulo.

Capiteles del lado izquierdo     Capiteles del lado derecho

Flanqueando la ventana podemos encontrar dos leones con un aspecto estremecedor, mostrándonos sus dientes. Es la representación del león de Judá (Cristo), que con sus patas atrapa al mal. El león de la izquierda aplasta con las patas traseras a una bestia que los estudiosos identifican como un leopardo, símbolo del mal. Con las patas delanteras parece tomar a un cabrón. Entre ambos animales, existe un simio con rostro sarcástico y actitud burlesca. El león de la derecha tiene en sus patas delanteras a un hombre desnudo, que representa a un pecador. A su lado un sapo, que tenía connotaciones "infernales". Con las patas traseras el león coge a lo que se ha interpretado como otro leopardo.

Escultura de león izquierdo de la fachada    Escultura de león de la fachada

La fachada está coronada por un friso de dientes de sierra, que se apoya en ménsulas lisas.


Tanto en la fachada oeste como en el muro sur, que anteriormente formaba parte del claustro, podemos ver algunas lápidas funerarias, aunque bastante erosionadas.

Lápida del muro oeste    Lápida del muro oeste

Lápida del muro sur    Lápida del muro sur