Provincia de Girona


Santa Helena de Rodes
(Port de la Selva, Alt Empordà)

42º 19,733'N ; 3º 9,510'E




Conocida en época medieval con el nombre de Santa Creu de Rodes, pertenecía al poblado que adoptó también este nombre y que dependía del monasterio de Sant Pere. Las primeras noticias que tenemos de esta edificación corresponden al siglo X, en una bula del papa Benedicto VI del año 974, confirmando las posesiones de Sant Pere de Rodes, entre las que se encontraba este templo. Esta confirmación de la dependencia respecto al monasterio nos indica que los templos ya existían antes de esa fecha.


El pueblo y la iglesia de la Santa Creu fueron motivo de litigio entre el conde de Empúries Hug II y el abad Ramon Juiçard, que batallaban por su jurisdicción. Finalmente, en 1097, llegaron a un acuerdo y el conde reconoció que pertenecían al monasterio.

En 1527 perdió la condición de parroquia y se convirtió en sufragánea de Sant Esteve de la Selva de Mar. Fue en ese momento que se puso bajo la advocación de Santa Helena. A finales del siglo XIX se abandonó y por tanto estuvo sometida al expolio, como el mismo monasterio.


Por suerte, desde el año 2006 se han llevado a cabo varias campañas de excavación arqueológica en el poblado y también se ha restaurado el templo. Estas obras han podido detallar las distintas etapas constructivas del edificio. De hecho, los trabajos arqueológicos han permitido determinar que el templo se construyó aprovechando una torre de vigía, que se adaptó como campanario.


La torre es el elemento más característico de la edificación. Tiene forma troncocónica, con dos plantas. En la superior podemos ver tres vanos con arcos de medio punto y montantes avanzados en el muro correspondiente a la fachada oeste. La central llega hasta el nivel del suelo. Los arcos están decorados con algunos fragmentos de cerámica de color rojo, tal y como sucede en la ventana del ábside.


En las fachadas norte y sur encontramos dos ventanas, actualmente cegadas, también con arcos sobrepasados. Por debajo del nivel de estas ventanas hay una especie de hornacinas de muy poca profundidad y arco de medio punto, cuyo interior estaba decorado con pequeñas piedras o fragmentos de cerámica dispuestos en líneas inclinadas. En el caso del muro sur podemos encontrar tres, mientras que en el lado norte sólo hay dos.


Detalle del campanario   Detalle del campanario

El muro del lado este es mucho más sencillo, donde sólo encontramos dos ventanas con arco de herradura.


Como hemos comentado, a esta torre se le adosó por poniente una nave, que se cree que inicialmente estaba cubierta con un envigado de madera.


 Posteriormente, se cree que a mediados del siglo X, se va ampliando el templo, modificando su cabecera.


Se construye un ábside trapezoidal a levante de la torre, que tuvo que agujerearse nuevamente su base. Este ábside está cubierto con bóveda de cañón.


En el ábside principal encontramos una ventana que exteriormente está decorada con piezas de cerámica de color rojo, como las del campanario.


También se construyeron dos absidiolas en los muros norte y sur de la torre.

En el interior de la absidiola norte encontramos restos de pinturas murales que formaban una cuadrícula de cuadros blancos y rojos.


En el muro este de la absidiola derecha había una decoración bastante original, formada por un friso de dos series de hornacinas a ambos lados de la ventana, que desgraciadamente no supimos ver y por tanto fotografiar. Esperamos poder acceder en otra ocasión al interior del templo para poder buscarlo con más detalle. El problema es que no existe un horario establecido de apertura de este templo, o no lo hemos sabido encontrar en la web del monasterio.

Pero la mayor reforma que sufrió el templo tuvo lugar en los siglos XVI y XVII, cuando se añadieron dos naves laterales y se cubrió todo el templo con nuevas bóvedas, siendo de cañón la principal y de cuarto de círculo las laterales .

Interior del templo

Nave norte    Nave sur


También en ese momento se construye el campanario de espadaña de dos ojos, que corona la torre, un atrio que protegía el acceso de la fachada oeste y una sacristía en el ángulo sudeste.


La puerta principal se abre en el muro oeste, pero ha sido totalmente reconstruida, pues hasta no hace demasiados años, en su lugar había un gran boquete. Se cree que la puerta de época gótica que existía está en la actualidad en una casa de la Selva de Mar.

Vista general en 2006   Vista general en 2015

En el siglo XII, se empiezan a construir casas cerca del templo, a ambos lados, en el camino que llevaba hacia el monasterio. Se fueron articulando en torno a la plaza de la iglesia, donde llegaron a vivir hasta 200 personas.


Gracias a las excavaciones y a los materiales que se han encontrado dentro de las viviendas, se han localizado la casa de un sastre, de un herrero, la de un tabernero, la de un notario y otros trabajos vinculados al monasterio. Se han encontrado joyas y vajillas, que denotan un cierto poder adquisitivo de sus habitantes.

Restos de las viviendas   Restos de las viviendas

El núcleo urbano contaba con dos puertas de acceso, que en caso de estar cerradas impedían el paso hacia el monasterio. Como el monasterio era un importante lugar de peregrinaje, éstas servían para cobrar un peaje. Éste y el intercambio comercial y cultural que se produjo en el pueblo, es el motivo por el que sus habitantes gozaron de un cierto poder adquisitivo.

Portal de bajo   Portal de bajo

Portal de arriba   Portal de arriba


Al empezar la decadencia del monasterio, también lo hizo el peregrinaje y por tanto el pueblo perdió su única fuente de ingresos. A finales del siglo XIV sólo vivía un cura que estaba al cargo del templo. El pueblo quedó totalmente abandonado y por tanto las casas se fueron derrumbando. El hecho de que no se volviera a habitar el lugar nunca más, permitió conservar buena parte de los objetos que sus habitantes dejaron, que quedaron ocultos por los escombros y la vegetación.

Restos de las viviendas   Restos de las viviendas