Provincia de Girona


Canónica de Santa María
(Besalú, Garrotxa)

42º 12,061'N ; 2º 42,062'E    




Los restos de la antigua canónica se encuentran en la parte más alta de la población de Besalú, donde también se levantaba el castillo, que tenía su propia capilla condal dedicada a Santa Maria. El 12 de abril del año 977, Miró Bonfill, conde de Besalú y obispo de Girona, fundó la canónica aquisgranesa de Sant Genís y Sant Miquel dentro del recinto fortificado del castillo de Besalú y la ofreció al papa Benedicto y a la iglesia de Roma, poniéndola así directamente bajo su protección. 

Años más tarde, en 998, el papa Gregorio emitió una bula a petición del conde Bernat Tallaferro, sobrino de Miró Bonfill, en el que confirmaba las donaciones que había hecho su tío a la canónica y las que había hecho el propio Bernat, entre las que figuraba la iglesia de Santa Maria y Sant Joan, situada fuera del castillo.

El condado de Besalú tuvo un momento de esplendor durante los años en que Bernat Tallaferro fue su conde. Por este motivo viajó a Roma en 1016, para conseguir del papa Benedicto VIII la creación de una sede episcopal. El conde fue obsequiado en este viaje por el Santo Padre con las reliquias de san Esteban papa y un fragmento de la Vera Cruz. Un año más tarde, Benedicto VIII concedió la creación del obispado de Besalú y se estableció como catedral el templo canonical de San Genís y San Miguel, al que se le añadió la advocación de San Salvador. También nombró obispo a Guifré, uno de los hijos del conde. De este modo la canónica pasaba a formar parte del obispado y Guifré fue nombrado abad.


Desgraciadamente, Bernat Tallaferro murió en 1020, cuando todavía no se había consolidado la sede episcopal. Los obispos de Girona y Urgell, principales afectados por la creación de la mitra besaluense consiguieron su extinción. Alrededor de 1027 parte de los canónigos y el abad Gifré se fueron de Besalú y se establecieron en el monasterio de Sant Joan de les Abadesses. Los pocos canónigos que se quedaron en el castillo se refugiaron en torno a la capilla condal dedicada a Santa María, dejando sin función el templo canonical.

Esta situación parece que se prolongó hasta una fecha inexacta entre 1048 y 1055, momento en que se ve que las funciones de capilla condal y sede de los canónigos en un edificio de reducidas dimensiones es inviable y se decide recuperar el antiguo templo de Sant Salvador, Sant Genís y Sant Miquel, para seguir cumpliendo con las dos tareas: capilla condal y templo canonical. Parece que entre 1052 y 1055, el conde Guillem II firmó una concordia con el obispo de Girona, favorecida por la muerte del ex obispo Guifré en 1054. En este pacto, el conde pidió al obispo que consagrara el altar principal del templo en Santa Maria. Se mantuvieron las advocaciones de Sant Miquel y Sant Genís en uno de los ábsides laterales, pero desaparecieron del "nombre oficial de la canónica",

En 1084, el conde Bernat III puso la canónica bajo la protección de San Rufo de Aviñón, convirtiéndola en una comunidad agustiniana.

Gracias a las excavaciones que se pudieron realizar en este lugar, sabemos que el templo de Sant Genís y Sant Miquel era más corto y tenía su cabecera triabsidal a la altura del actual transepto. En algún momento de finales del siglo XII (¿sobre 1180?) se decide derribar la cabecera del siglo X y se levanta una nueva más monumental, pero se aprovecharían las naves del templo anterior. También se construye un claustro y la torre campanario.


En 1592 la canónica será secularizada y transformada en colegiata por orden del papa Clemente VII. Parece que a mediados del siglo XVIII se derrumbó la bóveda de la nave principal y se construyó una cubierta con arcos de diafragma. A principios del siglo XIX, la colegiata fue abandonada debido a su estado ruinoso. Con la desamortización de 1835 el monasterio y el castillo pasaron a manos privadas, que con el paso de los años vendieron elementos decorativos, entre ellos los capiteles del claustro y del templo y las portadas, que fueron a parar a manos particulares y museos.


Actualmente sólo se conserva la cabecera y parte del crucero del siglo XII. De los restos se desprende que nos encontramos con un templo con tres naves terminadas en tres ábsides semicirculares. Éstos estaban decorados externamente con grandes arcos ciegos y columnas, la mayoría de las cuales han desaparecido con el paso de los siglos. En el caso del ábside central, estas columnas quedaron ocultas por unos contrafuertes que tuvieron que construirse para garantizar la estabilidad de la cabecera. En la reciente restauración, algo exagerada, se han vuelto a colocar en aquellos puntos donde habían sido sustraídas columnas, ménsulas y capiteles sin ninguna decoración.


La nave central estaba cubierta con una bóveda ligeramente apuntada, mientras que el tramo previo al ábside tiene bóveda de cañón, al igual que el transepto. También se conserva el primer arco formero que separaba la nave norte de la central, así como la base del primer pilar del sector sur.

En las columnas que se mantienen en pie todavía se conservan ocho capiteles de temática vegetal. También se conservan in situ otros dos capiteles, aunque en la vivienda de los propietarios de la finca. El resto fueron víctimas del expolio. Tres de ellos forman parte del fondo del Museo Municipal de Besalú, al que desgraciadamente, no hemos podido acceder en nuestras numerosas visitas a la villa, por que no conocemos donde está su sede.

Otros cinco capiteles se conservaban en la colección Gòdia. En 1994 los herederos de Francisco Gòdia cedieron al Museo Nacional de Arte de Cataluña estas piezas, que actualmente podemos contemplar en una sala donde se recogen capiteles de distintas procedencias.

Capitel corintio conservado en el MNAC

Capitel corintio conservado en el MNAC   Capitel corintio conservado en el MNAC

Capitel con figuras humanas y águilas conservado en el MNAC   Capitel con figuras humanas y águilas conservado en el MNAC


La parte más importante de capiteles la encontramos justo enfrente del monasterio de Pedralbes de Barcelona, ​​en un edificio conocido como el Conventet. En él se conservan ocho capiteles, las dos ventanas del transepto, la puerta septentrional y el tímpano de la puerta principal.


La composición dominante es la de un personaje centrado en cada una de las caras del capitel, que con las manos coge unos tallos que en los ángulos se convierten en volutas. En los ángulos encontramos águilas con las alas abiertas. Esta estructura se repite en algunos capiteles con pequeñas diferencias entre ellos. Su escultura proviene de la escuela rosellonesa, con muchas similitudes con la que podemos encontrar en Sant Miquel de Cuixà.

Capitel con figuras humanas, volutas y águilas   Capitel con figuras humanas, volutas y águilas

Capitel con figuras humanas, volutas y águilas   Capitel con figuras humanas, volutas y águilas

Capitel con figuras humanas, volutas y águilas   Capitel con figuras humanas, volutas y águilas

Capitel con figuras humanas, volutas y águilas   Capitel con figuras humanas, volutas y águilas

Capitel con figuras humanas, volutas y águilas


Otro motivo muy repetido es el de capiteles de tipo vegetal, especialmente de tradición corintia, que estaban distribuidos en el interior del templo. Completan el repertorio iconográfico águilas enfrentadas, aves con cabezas humanas y cuadrúpedos.

Capitel vegetal   Capitel vegetal

Capitel con aves   Capitel con aves

Capitel con cuadrúpedos


Dos de estos capiteles se reaprovecharon para confeccionar la portalada de acceso al Conventet.


Los dos arcos de medio punto y la arquivolta de bocel son de factura moderna, si bien las columnas y capiteles proceden de Santa María de Besalú, aunque ésta no era su función original. Si que formaba parte de la portalada occidental de la canónica besaluense el tímpano esculpido, donde vemos a Cristo en Majestad rodeado por las figuras del Tetramorfos. El conjunto está enmarcado por un friso de palmetas. 


Unos metros más arriba, en la fachada del Conventet, encontramos otra puerta reaprovechada de Santa Maria de Besalú. En ese caso se trata de la puerta que comunicaba el templo con el claustro. Está formada por dos arcos de medio punto dovelados y protegidos por un guardapolvo liso. El arco más interior está decorado con una arquivolta con un anillado de motivos cuadrados.


La arquivolta se apoya en dos columnas con los capiteles esculpidos. La decoración se prolonga por el montante del arco exterior. En el capitel de la izquierda podemos ver dos aves enfrentadas, sobre un friso de hojas de acanto. En el montante encontramos dos círculos estriados en los que se inscriben unas hojas de palma.

Friso del lado izquierdo   Capitel del lado izquierdo

El capitel del lado derecho está bastante más deteriorado, pero todavía pueden verse algunos de los motivos vegetales con que estaba decorado. En el friso del montante encontramos leones de pie enfrentados.

Friso del lado derecho   Capitel del lado derecho

También se conservan en este edificio dos ventanas, procedentes del transepto. Están decoradas con una arquivolta, que se apoyan en columnas con capiteles esculpidos. El arco interior está decorado con bolas aunque no se han conservado todas.

Ventana del brazo norte del transepto       Ventana del brazo sur del transepto

En una de las ventanas, los capiteles son de tipo vegetal de estilo corintio. En la otra ventana los capiteles son figurativos con leones alados afrontados en uno y pájaros en el otro.

Capitel vegetal   Capitel vegetal   Capitel con leones alados afrontados   Capitel con aves

Hay una tercera ventana de características similares, pero algo menor. No se conoce su ubicación original, pues no aparece en ninguna fotografía. Sus capiteles son de temática vegetal.

Capitel vegetal   Ventana   Capitel con leones alados afrontados

Se completa el conjunto de elementos procedentes de Santa María de Besalú que podemos ver en el Conventet con una veintena de canecillos esculpidos, que se encuentran bajo el tejado. Hay motivos vegetales, cabezas de animales, bestias fantásticas, una cabeza humana y un ser alado junto a una serpiente.

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido

Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido   Canecillo esculpido


Gracias a una fotografía de 1912 de Josep Salvany, sabemos que había seis canecillos esculpidos en cada uno de los ábsides laterales, ocho en el central y también en el muro este del transepto. Algunaos de ellos eran lisos, pero la mayoría estaban esculpidos.


En el Museo de Arte de Girona se conserva una talla gótica de la Virgen con el Niño en brazos, procedente de este templo. Está tallada en alabastro y todavía conserva buena parte de su policromía.



* Las imágenes antiguas proceden del Fondo Salvany de la Biblioteca de Cataluña hechas en 1912